
En estos días que ando sentimentaloide hasta el tuétano, me encabrita encontrarme con noticias como éstas. No cabe duda que los seres humanos somos los únicos seres vivos capaces de matar o matarnos por tener la razón, ya lo he dicho más de una vez. Estas noticias de veras me crispan los ánimos más de lo normal.
El parlamento de Uganda se dispone a aprobar una brutal ley que impondría a las personas homosexuales penas de prisión e incluso de muerte.
Un clamor internacional de críticas llevó al Presidente a ordenar una revisión. Pero tras una despiadada campaña orquestada por lobbies extremistas, existe la posibilidad de que el proyecto de ley se apruebe, abriendo la puerta a persecuciones y violencia generalizadas.
El proyecto de ley establece cadena perpetua para cualquiera que sea condenado por tener relaciones con otras personas del mismo sexo e impone la pena de muerte a los “infractores recurrentes”. Activistas y miembros de ONG que trabajan para prevenir el contagio del VIH podrían ser encarcelados con penas de hasta 7 años por “promover la homosexualidad”. ¡Y cualquier ciudadano se arriesga a pasar hasta 3 años en prisión si no denuncia a la policía las actividades homosexuales de las que tenga conocimiento en un plazo de 24 horas!
La oposición a la ley crece día a día, incluyendo la de la Iglesia Anglicana. El activista por los derechos gays Frank Mugisha escribe: Esta ley nos pone en serio peligro.
Los defensores de la propuesta de ley afirman que reivindica la cultura nacional, pero sus mayores detractores provienen de Uganda. El Reverendo Canon Gideon Byamugisha es uno de los muchos que se han unido a la causa. Estas son sus palabras:
Esto viola nuestra cultura, nuestras tradiciones y los valores religiosos que nos enseñan a estar en contra de la intolerancia, la injusticia, el odio y la violencia. Necesitamos leyes que protejan a la gente, no que les humillen, ridiculicen, persigan y maten en masa.
A la espera de una decisión en los próximos días, sólo una irresistible ola de presión mundial podrá salvar la vida de Frank y de muchas otras personas.
Se esta haciendo una recolección de firmas electrónicas para detener esta ley. La petición será entregada al Presidente Museveni y al Parlamento a fines de esta semana a través de representantes de la sociedad civil de Uganda y líderes de su iglesia. El gobierno y grupos extremistas ya se han opuesto a una marcha gay esta semana, lo cual demuestra que la presión está funcionando.
Construyamos una enorme petición para detener esta mortífera ley para los gays: apoyemos a la fundación Avaaz y haz clic aquí para unirte a esta acción.
Por favor, firmen la petición y pidan a otros que la apoyen: si se logra una gigantesca respuesta mundial, aquellos gobiernos se darán cuenta de que Uganda quedará aislada internacionalmente por la ley propuesta, y acabarán retirándola. Evitemos estos atroces actos.
No a la pena de muerte para gays en Uganda