En realidad, lo baboso es por resbaloso, no vayan ustedes a pensar que soy una persona de abominable lenguaje que utiliza palabras que pudieran interpretarse como “altisonantes”. Con lo de baboso, me refería yo a algo inconsistente, que no cuaja, resbaladizo… que se yo.
Lo anterior viene a colación porque fui a la exposición de un amigo que tenia pánico escénico disfrazado de egolatría y tenía años de no presentar su obra. Lo animamos y ayer por fin brindamos por él y su recién desempolvado arte.
Aceptó la realidad de que si quería vivir de esto tenía que quitarse lo ególatra, el miedo al fracaso, o en su defecto al éxito y vislumbrar su futuro.
Cada quien vive su realidad y le saca provecho como quiera, o la deja pasar, la deja ser. Hablamos de planes, de sueños… la palabrería clásica de: “ya quiero mi propia empresa guey”, “pos yo ya quiero sentar cabeza y casarme”, “yo quiero dinero”, “yo quiero divorciarme”, “yo quiero viajar mucho”… y entre trago y trago como que me iba agarrando la carraspera, seguida de un ataque de irritabilidad, taquicardia, otro posterior ataque de ansiedad, bueno y con decirles que hasta estreñimiento me dio con sólo escuchar todo aquello.
De regreso a mi casa me quede pensando y ubique qué fue lo que altero a mis remilgosas pulgas, qué me estaba pasando. Descubrí que me aturden los planes, me aturde el futuro en sí, me aturde mi futuro… ¡chanclas!.
De dinero.. mmm.. apenas he empezado a ahorrar.. a ver cuánto me dura el gusto.
¿Seguir estudiando?… una de mis mejores amigas solo estudió hasta la secundaria, ahora es una de las vendedoras top de Avon a nivel nacional, obvio que gana más que yo y tiene una nada modesta casa a las orillas de la ciudad con coche del año a la puerta. Así que como verán, eso de seguir estudiando me está dando nauseas.
¿Formar una familia?… pues la última posibilidad que tuve fue hace más de un año y se esfumó por arte de magia cuando el muy maldito individuo que yo imaginaba como futuro dueño de mis quincenas, agarro mis sueños e ilusiones de tener marido, casa, hijitos y perro, y se los metió en salva sea la parte.
¿Trabajo? Me gusta lo que hago, amo mi trabajo, así que por lo mismo soy pobre.
¿Poner mi propia empresa?, ahí sí, en esas ando.. Aunque como que no termina de cuajar, estoy comenzando a temer que necesitaré echar mano de rutas alternas. La venta de drogas sería un negocio prolífico dadas las circunstancias..
Pero ni modo, a riesgo de no querer parecer barquito sin rumbo cuando llegue a los 60, con rigor espartano y observancia draconiana, sin trampas ni concesiones temporales, he sostenido mi sano propósito de pensar en mi futuro y ocuparme de él sin importar mi realidad babosa. Por mi bien… así sea.