El frio decembrino cala hasta los huesos, y yo me rehúso a usar guantes, me estorban como los pensamientos cuando tengo cosas mundanas que hacer.
Estamos a unos días de que otro año se nos vaya y supongo que ya va siendo hora de los recuentos. Ya se sabe que la mayoría de nosotros suele hacerlos por mera camaradería con la época, porque son finales de periodo, por ser fin de año, porque si no los piojos de la conciencia no nos dejan en paz, etc. Pero como cosa seria ¿cuántos de nosotros lo hacemos como inventario real de nuestra vida con el propósito de cambiarla y transformarnos en individuos e individuas más o menos de bien?
A estas fechas, yo el año pasado había tomado decisiones que cambiaron mi futuro inmediato; me sentía aliviada pero al mismo tiempo perdida, renuncié a un empleo en el que no era feliz y sin el cual creí que no sobreviviría; fueron días duros, estuve desempleada casi 5 meses y trabajando hasta de taxista, emocionalmente todo era vivaz pero muy incierto y paralelamente todo el tiempo me acompañaba esa sensación rara de querer cambiar, no al mundo pero si mi mundo, supongo que eso es lo que me daba valor para seguir.
Ahora me doy cuenta de que solo nosotros somos responsables de lo que nos ocurre. Incluso después de cometer un error tenemos la oportunidad de “re elegir”, de transformar lo que no nos gusta y de transformarnos. No dependemos de lo que otros quieran, nadie se queda con “algo” de nosotros, a menos que así lo deseemos. Les diré una verdad del universo universal, anoten:
Todo es menos complicado cuando identificamos qué es lo que nos hace infelices.
Ya?.. continuemos…
A veces es sencillo y divertido actuar impulsivamente; satisfacer instintos inmediatos y primarios… pero si no los controlamos también eso nos vuelve menos humanos. Sé, por experiencia también, que un momento de satisfacción puede ser la causa de media existencia atormentada… de una sensación de amargura que se prolonga por días.
Total que con todo y todo, el año mejoró para mí, no hubo predestinamiento. Estuve rodeada de personas que me quieren y me ayudaron mucho, quizás sin saberlo; crecí con ellas. Aprendí a disfrutar a mi familia, aprendí a valorar mi tiempo libre como no tienen una idea y aprendí a valorar el tiempo en sí, en como lo gastamos haciendo cosas estúpidas que no nos llevan a ninguna parte, porque el tiempo corre y un día todo cambia inesperadamente… Por fin y apenas me estoy deshaciendo de una pesada carga emocional, estoy finalizando el proceso de identificar lo que quiero y ya ni me inmuta tanto tener “un futuro prometedor”, más bien solo busco un futuro cómodo y pacífico y si se puede feliz.
Hace días alguien recurrió a mi honrosa persona para pretender abrir capítulos cerrados; pero mi fuerza de voluntad y la confianza que me tengo salieron al rescate. Ahora pretendo correr a toda velocidad en dirección opuesta a todo lo que me lastima.
Como personas y seres humanos siempre nos estamos transformando y durante esas transformaciones no dudo que habrá para nosotros días malos, días tristes y días llenos de malas decisiones, pero estaremos bien y nos adaptaremos a las circunstancias, siempre lo hacemos.
Y yo hoy me siento como esos gusanitos guardados en capullo en invierno, ya llegará la primavera a ver qué nuevas buenas nos trae, mientras tanto a mi déjenme dormir hasta nuevo aviso porque se supone que me estoy transformando.



