Ya sé de donde proviene el aborrecimiento hacia número 41
Para oídos sordos, Sacudiéndose la ignoranciaPara quienes son de lejanas tierras, acá en México, para nada es venerado el número 41, a tal grado que no tiene ninguna validez y suena ofensivo llegando a pasarlo por alto.
No hay en el ejército División, Regimiento o Batallón que lleve el número 41. Llegan hasta el 40 y de ahí se salta al 42. No hay nómina que tenga renglón 41. No hay en las nomenclaturas municipales casas que ostenten el número 41. Si acaso y no hay remedio, el 40 bis. No hay cuarto de hotel o de Sanatorio que tenga el número 41. En los varones nadie cumple 41 años, de los 40 se saltan hasta los 42. No hay automóvil que lleve placa 41, ni policía o agente que acepte ese guarismo, al menos eso asegura la Wikipedia.
Y aunque en los últimos años ha tenido por bien disminuir la tirria social a este número, por ahí se oyen de vez en cuando comentarios malechosos al respecto; lo del cumpleaños es cierto, conozco hombres de esa edad que se la pasan por alto o bien cual señora indignada, prefieren dejar al incauto que se atreve a preguntar pasmado de narices con la pregunta en la boca.
La explicación a tan numeroso infortunio es que en la época de allá de los finales del siglo XIX y principios del pasado, en donde aquel presidente pasado de lanza que se atoró por 30 años en el poder, el Ilustrísimo Porfirio Díaz, fue envuelto en quizás uno de los escándalos más sonados de la época.




