
Recuerdo que cuando estaba en secundaria, más de alguna vez nos hacíamos medición de tetas… que quien las tenía más grandes, quien las tenía en modelo deportivo, etc. No se alarmen, estuve en una escuela de mujeres, así que ya imaginaran, las conversaciones sobre botadas de estrógeno pululaban y la inhibición no tenía cabida.
Yo, cual imberbe insegura a mis pubertos 13 años no vislumbraba nada en mi pecho, era yo más plana que la superficie de la sabana africana y comparada con algunas compañeras y mi hermana mayor que me rebasaban brutalmente en talla, me sentía desilusionada al no tener yo indicio alguno de llegar a ser poseedora de una voluptuosa pechuga.
Afortunadamente tiempo después, mis banales ruegos al creador hicieron efecto y la naturaleza me dotó con un buen par de tetas, que la verdad desde entonces me hacen sentir orgullosa y es lo que más me gusta de mi cuerpo además de mis manos.
Siempre he gozado de buena salud en los senos, sin embargo de unos días para acá comencé a sentir un fuerte dolor que se paseaba campante de una de mis bubis a otra, acompañado de una hinchazón que aumentó su volumen y las hacía candidatas para competir con las de Lorena Herrera en cualquier kermes de domingo, se los juro; en otras circunstancias hubiera yo ido ipso facto a tirar mis wonderbras a la basura celebrando que no los necesitaría mas.
Pero la sensación de desazón junto con el dolor me hicieron acordarme que después de todo la publicidad funciona, así que debía yo de echar mano de aquellas campañas publicitarias del moñito rosa que aparecen hasta en las jergas de limpieza, si, esas que salen referentes a la autoexploración de seno, así que ahí me tienen frente al espejo auto manoseándome desde todos los ángulos posibles, checando simetría, redondez, textura, color…¿alguna bolita por aquí? ¿o quizá por allá?, ¡Jesús del huerto! ..creo que encontré algo.. o esperen.. no, no es.. ¿o sí?, ñee.. es mi mente que me está jugando sucio junto con el dolor que no me deja pensar.
Salí a ver a ver al doctor, que también después del manoseo medico-incomodo y doloso que me dio, dedujo que se trataba de mis glándulas en la zona, que estaban congestionadas, que era por culpa de mis ingobernables hormonas y bla, bla, bla… suspire tranquila, ya que a primer vistazo no se trata ni siquiera de algún quiste o algo aun más indeseable.
Ahorita aun sigo con la hinchazón y el dolor que poco a poco van amenguando con el medicamento que me dieron y que aunque me quejo de estos males femeninos, agradezco que no se tratara de algo más serio.
Me doy un zape y de hoy en adelante ya aprendí que con estas cosas de las revisiones a la salud propia no se juega. Ahora ya no sé si el dolor tarda en menguar porque así es o por el maldito estrés que me dio del susto. Ya andaba yo rezando hasta jaculatorias a cuanto santo conocido.
Así que féminas lectoras, estén alerta; si no murieran más de 3500 mujeres de cáncer de mama en este folclórico país cada año, no estuviera yo escribiendo esto para hacer conscientes a mis prójimas del problema.
Tumor cancerígeno de mama

El programa más efectivo para detectar cáncer de seno a tiempo tiene 3 pasos:
1. Un examen clínico del seno realizado por un profesional médico por lo menos cada 3 años a partir de los 20 años y una vez al año a partir de los 40.
2. Una mamografía o radiografía del seno todos los años a partir de los 40. Si tienes menos de 40 años pero hay antecedentes de cáncer de seno en tu familia o tienes otras inquietudes con respecto al riesgo que corres, pregúntale a tu médico cuando debes comenzar a hacerte una mamografía y con qué frecuencia.
3. Exámenes de autoexploración mensuales del seno a partir de los 20 años. El examen de autoexploración sólo toma unos minutos pero a como están las cosas puede ser el mejor tiempo invertido de tu vida.
Las quiero mujeres, pero auto explorándose.