Disculparán la ausencia, pero necesitaba vacaciones (y ahora creo necesitar vacaciones para descansar de las vacaciones).
En fin, que el año recién desempacado les comience bien, con ínfulas retozonas y pletóricas de optimismo, si, es mi más sincero deseo a pesar de estos días oscuros… y que lo terminen…
… bueno con que lo terminenos ya es mucho pedir, que con eso de las elecciones presidenciales y que éste año es cuando se nos acaba el mundo pues mejor vámonos confesando, digo… por si acaso.
Y no se ustedes, pero yo me fui al gabacho a pasar las épocas navideñas y ahora que regreso veo a mi país con otra perspectiva y a la vez con tristeza a pesar de que lo extrañaba un chingo, me topo con que estos días México está a dieta de anuncios del IFE porque se les ve hasta en la sopa. Que mi amada Guadalajara está siendo psicológicamente aterrorizada por esos malos malvados sin abuela que a manera de venganza amenazan con secuestrar a nuestros niños.
Si de por sí, personalmente ando retomándome la realidad con calma.
Es un hecho que la violencia social en nuestro país existe y que a los mexicanos de a pie no nos queda otra que aprovechar el riesgo inminente en el que estamos para convertirlo en oportunidad de hacernos conscientes, informarnos y exigir ahora con las elecciones presidenciales que basta de burlas políticas cansantes, que necesitamos quien tome las riendas seriamente de la vida nacional, demostrar que nuestro cerebro nos alcanza para más que para hacer chistes en las redes sociales de las estupideces de Peña Nieto o reírnos de la Ninel.
Que miedo me da que el 2012 sea igual que el 2011, todo lleno de incapacidades, propias y ajenas.
Disculpen los exabruptos pero dada la situación ando asustada, indignada… pero eso sí, muy consciente.
Los quiero, siendo optimistas, valientes y conscientes (que yo estoy intentándolo)… Feliz recién estrenado año.



