Cuatro cositas

Para oídos sordos, Sacudiéndose la ignorancia

1.    Del dolor, creo que hay algo que se confunde muy comúnmente. No se trata de sufrir por algo o por alguien, se trata del dolor en sí, de sentirlo por las venas pasando por la espina dorsal hasta la punta de tu dedito gordo. Así… eso… la sensación de dolor  en su estado más puro e inadulterado. Ese que sana, purifica, y que al terminar hace que veas las cosas desde otra perspectiva.

2.    Sí, que se me vuelva a romper el corazón 10 veces más si es necesario, pero que la gente que quiero no se me vaya nunca sin saberlo.

3.    El corazón no es ninguna ventana que se abre y se cierra al antojo.

4.    El tiempo es lo mejor que nos puede pasar: cura, amortigua, desvanece, te hace olvidar y lo mejor, acomoda las cosas en su lugar para que nos pasen justo en el momento preciso; no antes, no después.





Para quien quiera ser amante

Cosas sexosas, Para oídos sordos

El otro día una joven alma en busca de consejo me pregunto qué se sentía ser amante. ¿Qué?, ¿Acaso se me ve en la cara que sé lo que es ser amante o qué diablos? Ja!

Pero no, no me ofendí, ni escandalice; sí, he sido amante ¿y?, son cosas que muchos  de nosotros  hacemos, pero de las que preferimos no hablar. De hecho ya había escrito este post sobre eso.

No me importan los juicios que hicieran acerca de mi por ser una amante, hace mucho dejo de importarme. Como todo, ser amante  tiene su lado bueno (buenísimo ja!) y malo (si, muy malo), no digo que no lo recomiendo, sólo cuento mi experiencia, aunque lo que he aprendido es que este tipo de relaciones no son relaciones de ganar-ganar.

Pero aún así, si te vas a aventar al ruedo, hay cosas que debes saber acerca de lo que es ser una amante:

-    Es tener que limitar los momentos y ser extremadamente inteligente para no perder nunca de vista de qué se trata.

-    No te enamores, entendiste? NOTEENAMORES. ¡¡¡Que no!!!

-    Es también sentir una pasión irrefrenable que te haga olvidar en ese momento todo, que valen tanto la pena esos instantes que eres capaz de lo que sea. No se trata sólo de sexo, se trata de entregarte. De aprender a ansiar a tu amante y disfrutar sentirse ansiada.

-    Debes olvidarte de la culpa, el remordimiento y el mundo alrededor. Si no puedes con ello, olvida todo lo anterior, ni te metas.

-    Tómalo como una aventura porque tú serás tomada de la misma manera. Debes tener muy en claro que una amante jamás cubrirá el 100% del tiempo del otro. Siempre habrá cosas más importantes o gente más importante que tu, y no deberás molestarte por ello.

-    No reclames, ni tiempo ni atención. Disfruta del tiempo que te da. Digamos que él tiene tiempo de sobra que te puede dedicar pero jamás le orilles a ponerte delante de nada ni de nadie. Primero es su mujer, luego su trabajo y cuando tenga tiempo, será tiempo de ti.

-    No te creas todo lo que te diga, no le creas todas las palabras bonitas, algunas no son reales, solo son producto de la calentura, no le creas cuando hable de su mujer, su mujer no es una arpía que no lo valora, si fuera así ya la hubiera dejado, no la desprecies ni hables mal de ella. Tú no sabes la vida que realmente llevan si no lo ves con tus propios ojos. Su esposa, su novia, no es una estúpida, es una mujer que quizá no le puede dedicar todo el tiempo, o tiene otras cosas en la cabeza, razón por la cual “lo ha descuidado” un poco o no sabe darle lo que el busca y por eso te busca a ti. Sé consciente de que es una mujer que merece respeto, no porque tú te acuestes con su marido o novio significa que te quiera más a ti que ella, eso jamás pasará.

-    No te inventes historias en tu cabeza. El no es tu media naranja perdido con otra. Si empezaste una relación como la amante, eso siempre vas a seguir siendo, no te hagas esperanzas de que la deje, si él no toma la iniciativa, que te quede muy claro que siempre serás la otra.

-    No te sorprenda que con el paso del tiempo te ponga menos atención. Eres como una especie de objeto, como juguete, que al principio causa sensación, pero que con el paso del tiempo ya se jugó con él y ya no es tan divertido. Cuando pierda interés en ti, será momento de alejarte.

-    Siempre va la cabeza antes del corazón, cuando comienza a suceder lo contrario es hora de aplicar la retirada porque todo se echa a perder. Y si te puedes ir sin despedirte, mejor. Nunca olvides en donde estas parada, ni perder de vista que es algo que tiene caducidad. Se vive como enfermo terminal, pensando que tienes que disfrutar cada momento como si fuese el último así que así hazlo.

Finalmente llega un día que aún con toda tu “sabiduría” y vivencias no puedes dormir como se debe y puedes pasar toda la noche dando vueltas y teniendo pesadillas horribles. Y despertar con la terrible verdad: La realidad es que la única compañía que tienes al lado a las 3 de la mañana cuando necesitas abrazar a alguien es la soledad.

O la otra es que en algún momento, a él se le va a pasar la emoción, se le van a pasar las ganas de tenerte, del peligro… o le va a entrar la cruda moral, porque a todos les llega, tarde o temprano, y en ese momento te va a dar las gracias por haberle prestado tus nalguitas.

Evítate la fatiga de pensar que va dejar a su pareja, porque no va a dejarla, nunca lo hacen, y en el remoto caso de que fueras una excepción ¿de verdad quieres pasar a ser esa mujer? , lo más probable es que si engañaron contigo te engañarán a ti.

El chiste es disfrutarlo mientras dure y retirarte antes de que salgas lastimada y que puedas lastimar a alguien, nunca pierdas de vista que no es tuyo, porque ya es de alguien más (y no hablo en el sentido de “pertenecer”, nadie le pertenece a nadie, sino me refiero al sentido de estar, amar, preferir a…). No estás en un juego, sobre todo cuando metes las emociones, y más  las mujeres, que difícilmente estamos excentas de ellas y  sentimos el agua hasta el cuello sin que nos importen los pulmones explotando.

Déjalo cuando estés segura de que ya estás cansada, de que no puedes más… el día que sepas que eres lo suficientemente fuerte, o que estás lo suficientemente exhausta para no buscarlo, y para que si él lo hace puedas decirle “No”, sin hubieras, ni uno solo, y ese día te vas y te lo sacas de la entrepierna, la mente y si se te metió en el corazón, pos también; hazlo con tequila, parrandas o tú sabrás con que.

Llorarás y patearás y lo extrañarás y sentirás que te morirás, pero estarás bien, porque una vez que el dolor pase entenderás que fue lo mejor que pudiste haber hecho por tí. Este tipo de relaciones siempre expiden una factura muy alta…. y con esta inflación no estamos pa’ esas cosas.

Ah, pero eso sí, les aseguro que con todo y sus vaivenes, la aventura de ser amante es genial, yo en lo personal no me arrepiento de nada, aún con sus consecuencias  y como diría mi sabia abue “nadie te quita lo bailado” . Al menos ya tengo algo para escribir en mis memorias, que no digan que una no vivió. Y de las experiencias sumadas al acervo personal, ni se diga.

Oh… me han abusado de lo que no me sobra :(

Palitrochadas, Para oídos sordos, Sacudiéndose la ignorancia

Ando con el hígado esponjado y los ánimos acalambrados; y es que han abusado de mí, bueno, más bien de lo que no me sobra.

En pasados y atribulados días, al repartir mis centavos de la quincena en los usuales menesteres mensuales domésticos y al revisar el estado de cuenta de una tarjeta de crédito a la que me da miedo (con horror incluido) gastarle más de los tres pesos que puedo pagarle, resultó que le debía yo al plastiquito mercantil un formidable fin de semana en las playas de Manzanillo (nótese que fue en hotel de 5 estrellas) una laptop, una cena en elegante restaurant de la comarca, una aparatosa antena de televisión, unos cambios de ropa en una boutique fashion  y varias idas al cine para dos con todo y palomitas.

Válgame la vida! … ¿Y cuando hice yo todo eso? pregunté a mi misma revisando mi agenda mentalmente.

Con el entripado dolor de estómago causado por el enojo llamé al banco receptor donde un amable señorito me respondió y me hizo notar que había sido yo víctima de un fraude, que me habían clonado la personalidad junto con la tarjeta de crédito y bla bla bla.

Después del arrebato y consabido lloriqueo y de recitarle mis datos por quinta vez, tuve que asegurarle y jurarle por el creador y toda su tribu de santos que no era yo la que me estaba paseando por el malecón de Manzanillo porque ni al del cercano Lago de Chapala logro llegar, que mi vieja computadora a regañadientes y actualizaciones piratas aún saca la chamba como para agenciarme una nueva laptop, que con trabajos me voy a los tacos al pastor de la esquina a cenar de vez en cuando y eso cuando me sobra algo de la quincena, que mi vieja televisión análoga de 14 pulgadas sobrevive de la señal pública emitida de la gran antena del cerro del 4 porque no tiene ni entrada para esos modernos cachivaches, que yo me hago de ropa nueva sólo en las navidades cuando alguien me la regala y lo peor, que tengo años que no me paro por el cine porque prefiero el teatro y embarcada como ando en la soltería se me hace milagrosamente imposible andarme paseando en par por el cinepolis… y en dado caso que así fuera… ¡yo jamás compraría las palomitas! Faltaba más!.

Así que una vez apechugado el exabrupto, dicen que seré yo sujeta a investigación escrupulosa y viviré un mes bajo la lupa de la desconfianza de la institución bancaria en lo que se resuelve la situación.

Y a esos indinos defraudadores del crimen bien organizado que osaron atentar contra mi escuálida vida monetaria les deseo que una de las plagas bíblicas los extermine o ya de menos que les caiga un yunque en la entrepierna.

Y aunque no sé aún de dónde diablos extrajeron la copia de mi plástico esos hijos de nadie, un amigo me mandó un video, el cual me hará sospechar de hoy en adelante de toda mano en la que deposite yo mi tarjeta.

Véanlo por favor y tengan cuidado con sus tarjetas. Y es que como buen ciudadano de a pie, no nos hacemos conscientes de éstas cosas hasta que nos pasan.

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Sufriendo de empacho por los anuncios del IFE

Palitrochadas, Para oídos sordos

No puede ser que no pueda yo disfrutar de las cosas banales que hacen feliz mi mundana existencia, tales como el escuchar en paz el radio o disfrutar del drama pasional de mi telenovela del canal de las estrellas sin que tenga yo que esculpir en piedra y a manera forzada en mi memoria el guión de cada comercial del IFE.

No sé ustedes, mi querido puñado de prójimos paisanos, pero a mí, dichos anuncios y la masticada idea que prodigan me causa empacho y me machaca la paciencia junto con la escuálida y raquítica fe que tengo en la democracia de mi amado país.

A manera de quejumbre, no de reclamo, y aunque suene yo como una subversiva, impaciente y quisquillosa ciudadana, lejos de creerles algo o de que me dejen ganas de concientizar mi voto, me hacen recordar que desde que tengo uso cívico de razón, esto de las elecciones es el mismo teatro zarandeado cada 6 años (y apenas vamos por el primer acto).

Procuraré tomar en cuenta aquello que insinúa nuestro actual gobierno de que lo nuestro no es pobreza, sino mala administración, pensando en ello emitiré mi voto para ver si así cambia la cosa, porque eso sí, las esperanzas no se me acaban; a pesar de vivir crucificada por el trabajo contínuo, sin tregua y con una remuneración más modesta que mis ambiciosas expectativas de vida, y que ni estirándolos como resorte de calzón me ajustan los centavos, ya no digamos para concederme un fin de semana al año en alguna playita perdida de mi propio país, sino para solventar algunos otros lujos como poner gasolina a mi cochecito, reponer unos zapatos viejos y comer tres veces al día.

Pero aún así, dada la situación, no necesito que me digan qué hacer talachándome el cerebro con mensajitos que malgastan infamemente el significado de las palabras “libertad” y “democracia”, ni que me recalquen lo que ya sé: lo importante para mí que es escoger de manera inteligente de entre  la bola de nada  impolutos políticos próximos a gobernarnos el talante y el sexenio al que más me convenga o de plano al que menos me chingue.

No señor, no creo que sea esa la manera.

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De coleccionar vinos malos y de lo que piensas cuando estás a punto de morir

Para oídos sordos

Después de días de estar sumida en vaivenes melancólicos por un montón de cosas que me están pasando termine el día de ayer en una pelea con mi padre, si hay algo con lo que no puedo lidiar es estar enojada con alguno de mis padres, me apabulla el espíritu más que ninguna otra cosa, y a pesar de que siempre estamos en desacuerdo, de alguna manera trato de entenderlo y escucharlo para que no suban las cosas de tono ya que es de él de quien heredé el caracter especial que tengo.

Y hoy me encuentro con este video que me hace pensar y reflexionar, en él aparece uno de los pasajeros que iban en el avión que tuvo que “ariorizar” en el Hudson. ¿Se acuerdan? el piloto héroe y demás que cuenta de lo que piensas cuando estás a punto de morir.

Supongo que no hace falta que nos pasen cosas de ese tamaño para estar bien con los seres que amamos.

El arte, para aplacar tus demonios internos

Arte, Para oídos sordos, Sacudiéndose la ignorancia

Yo soy defensora de eso de recurrir a terapia cuando tus monstruitos internos te carcomen y no hayas para donde correr, pero desgraciadamente en nuestra cultura, aún en nuestros días todos llenos de tecnologías, mentes abiertas y redes sociales, en los que ya pocas cosas nos asombran, la gente aún le rehúye a la terapia… si, “eso de contarle a cualquier hijo de vecina con diploma en pared y diván mi vida mundana y personal… no me hace ni pizca de gracia” diría una amiga.

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Si mi papá cantara a Depeche Mode…

Música, Para oídos sordos

Hurgando allá con La Dueña, me encontré éste video. No sé ustedes pero yo no lo había visto, y me causa gracia como cada padre enseña y culturiza a sus vastaguitos como puede. Y esto es simplemente encantador… e inspirador.

Mi papi no me enseñó a cantar con Depeche Mode, pero sí tarareábamos juntos a Javier Solís, José Alfredo Jiménez  y Pedro Infante, cosa que infinitamente le agradezco, ya que por eso hoy en día me encanta la música vernácula.

Cosas así deberían verse todos los días, el mundo de ahora lo necesita.

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De parejas…

Para oídos sordos

El hombre de tu vida es tu parte masculina, la mujer de tu vida es tu parte femenina.

De ahí que el odio hacia nuestra pareja sea como el odio hacia una parte de nosotros mismos. Si despreciamos a nuestra pareja nos estamos autodevaluando.

No se puede estar con la pareja que no corresponde, eso es vivir la ilusión del árbol genealógico.

Marianne Costa
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Me lo robé a lo descarado de Plano Creativo por que me cuadró.

Imágen de Olivier Valsecchi

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Entre mocos, trompos y amores propios

Para oídos sordos

Mucho he aprendido de mi misma estos días, arrinconarme del mundo me ha servido, y mandar al diablo a los que no me quieren, ni agradecen, ni apoyan, ni corresponden me ha ayudado aún más, si no ayudan que no estorben, preferí alejarme de todo y de todos con el fin de estar con alguien encantador y que vale mil, a quien sí debo mi amor, tiempo, comprensión, lealtad y cariñitos.. Si, conmigo misma.

Es bueno de repente echar un poco la cabeza hacia atrás y ver el mundo desde otra perspectiva, es reconfortante hacerse consciente de todo lo que te rodea, me he dado a la tarea a soportar mis sentimientos para permitirme tomar decisiones más acertadas y estoy dando la espalda a lo que no me conviene con el fin de lograr lo que realmente quiero. Suena egoísta, pero eso gente, en mi rancho, significa amarse a uno mismo.

Hoy entendí, después de una intensa, dolorosa, llorosa y mocosa sesión de terapia, que parte de ese amarse empieza con el acto de perdonarse.
Pero qué diantres significa eso??.. ajá, créanme, lo mismo pensé yo cuando la terapeuta me lo dijo.

Nosotros como personas solemos reprocharnos cada que hacemos algo mal, hasta nos maltratamos mentalmente, no les ha pasado que cuando hacemos algo mal nuestro primer pensamiento son frases del tipo: ay, pero que pendejo!, a ver.. otra vez.. ahí vas…
Les aviso que yo sí. Si, si estoy bien dañada… pero en realidad lo disfrazo con que soy exigente conmigo misma. Y si ustedes lo hacen están igual de dañados que yo.

Somos humanos y cada acto que hacemos es cuestión de elección, y cada elección puede o no ser la correcta, y la realidad es que hay que aceptarse como uno es, si con todo y tus peditos existenciales, pero estos últimos hay que tener la capacidad de cambiarlos antes que aparezca la culpa.
Si, la culpa, esa cabrona, no hay peor enemiga para uno mismo, es la aliada de la represalia, la que nos murmura al oído que por eso tenemos lo que tenemos, logramos lo que logramos, y no más.

Cuando la culpa nos corroe los intestinos nos lleva a lugares inhóspitos, a instancias de autocastigo y reproche, a enfrentarnos a una balanza en la que pesa bastante más el yo quise haber sido, que el yo soy. Y entonces le damos la razón a la culpa sin hacer algo al respecto.

Apechuguemos  que podemos equivocarnos una y mil veces, y que eso no nos convierte en perdedores o escoria social.

Ahora me doy cuenta que sí, que lo que yo soy hoy está un poquito lejos de lo que hubiera pretendido ser.
He tomado atajos que me alejaron, consciente o inconscientemente de mis objetivos.
En ese trayecto, seguramente me aparté de las pretensiones que los demás y sobre todo yo tenía para conmigo.
Y sin duda, eso me genera culpa, rabia y enojo.
¿Pero que hago? no puedo volver el tiempo atrás, ni empezar de cero. No puedo rebobinar mi vida como aquellas cintas de los cassettes ochenteros que se rebobinaban metiéndoles una pluma bic, ni puedo recomenzar como si nada hubiera existido.
Lo único posible es aceptarme. Y eso cuesta un ovario o dos, es decir, requiere de una gran valentía…

Y el segundo paso es perdonarse, para que? Para poder acceder a otras instancias de la vida como el amarse, …pero… para qué? Pos para poder llegar a lograr tus objetivos , amar a otras personas y acceder al mismo tiempo al amor que alguien pueda ofrecerte, porque así luego se la pasa uno rumiando sus pesares.

Si yo no me quiero, difícilmente alguien podrá hacerlo o lograr algo que anhelo. Porque si no me amo, ¿qué valor podría tener el amor que yo tuviera para ofrecerle a otra persona? Nada.. cero.. ninguno!!

Así que las cosas funcionan así:
Me quiero, quiero a otra persona, y puedo decírselo sabiendo que no estoy a la espera de que esa persona me confirme que también me quiere. No hace falta, ya que si me amo y estoy enamorada de mi, su respuesta no va a cambiar el concepto que yo tengo de mí misma. Ya no necesito andar pendiente de la aprobación de otras personas para sentirme linda, inteligente y meritoria.

Como decía un viejo maestro: “Queridos pero ingenuos pupilos míos: a veces hay que ser como los trompos, esos geniales juguetes giran sobre su propio eje, ellos son el propio centro de su existencia, su propia fuerza los impulsa, y así giran y giran entre las vidas de quienes los rodean, y no necesitan más para SER”.

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Desempacando año y yo me pongo a temblar

Para oídos sordos

Disculparán la ausencia, pero necesitaba vacaciones (y ahora creo necesitar vacaciones para descansar de las vacaciones).

En fin, que el año recién desempacado les comience bien, con ínfulas retozonas y pletóricas de optimismo, si, es mi más sincero deseo a pesar de estos días oscuros… y que lo terminen…

… bueno con que lo terminenos ya es mucho pedir, que con eso de las elecciones presidenciales y que éste año es cuando se nos acaba el mundo pues mejor vámonos confesando, digo… por si acaso.

Y no se ustedes, pero yo me fui al gabacho a pasar las épocas navideñas y ahora que regreso veo a mi país con otra perspectiva y a la vez con tristeza a pesar de que lo extrañaba un chingo, me topo con que estos días México está a dieta de anuncios del IFE porque se les ve hasta en la sopa. Que mi amada Guadalajara está siendo psicológicamente aterrorizada por esos malos malvados sin abuela que a manera de venganza amenazan con secuestrar a nuestros niños.

Si de por sí, personalmente ando retomándome la realidad con calma.

Es un hecho que la violencia social en nuestro país existe y que a los mexicanos de a pie no nos queda otra que aprovechar el riesgo inminente en el que estamos para convertirlo en oportunidad de hacernos conscientes, informarnos y exigir ahora con las elecciones presidenciales que basta de burlas políticas cansantes, que necesitamos quien tome las riendas seriamente de la vida nacional, demostrar que nuestro cerebro nos alcanza para más que para hacer chistes en las redes sociales de las estupideces de Peña Nieto o reírnos de la Ninel.

Que miedo me da que el 2012 sea igual que el 2011, todo lleno de incapacidades, propias y ajenas.

Disculpen los exabruptos pero dada la situación ando asustada, indignada… pero eso sí, muy consciente.

Los quiero, siendo optimistas, valientes y conscientes (que yo estoy intentándolo)… Feliz recién estrenado año.

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