Reduciendo posibilidades

Palitrochadas

Con ábaco en mano he estado pensando.. es un hecho comprobado que si entro a un antro en donde me encontrara con 100 sujetos machos (o disque machos pues), de esos, a 80 de plano es mejor no voltearlos a ver; considerando mi radar de patanes, mi juicio, experiencia y buen ojo diría que 20 están pasables. De los 20, a 10 consideraría más ó menos atractivos, de esos 10 se reducirían mis opciones a 5, 3 de ellos serían casados, con hijos, con novia, amante o sospecha evidente de la presencia de alguna de las anteriores, y de los 2 que quedan es muy probable que acabe yo agarrando al más hijo de la chingada de ellos.

Entonces por eso ya no voy a antros…

Al menos no hasta que esté en paz con mi karma… he dicho.





De maternidad, bebés y esa cosas.

Palitrochadas

El pasado fin de semana una de mis amigas tuvo su primer bebé y me toco ver todo el drama del preparto, no sé porque las llegadas de los bebés me frikean, no en sentido mal pedo si no de emoción.

Pero de cualquier manera ver a una persona sufrir por darle la vida a otra me saca de onda, aunque en realidad me parece el acto más dadivoso y desinteresado del mundo, eso es amor y no chingaderas.

Cuando era una mocosa insulsa en edad prepuberta, mis amigas y yo jugábamos a tener hijos, lo hacíamos usando una muñeca, con las piernas abiertas y una almohada en la panza.  ¡Puja! ¡puja! gritaba la que le tocaba ser el doctor mientras que la otra torcía la cara, gritaba algunas maldiciones y ¡tarán! nacía un bebé-muñeco entre la almohada que salía por las piernas.

La idea de traer chiquillos al mundo me parecía de lo más normal para cualquier fémina hasta que un buen día, me toco ver un documental de un parto en la secundaria en el que con claridad se veía una cabecita peluda saliendo entre las piernas de su madre. Buaghh.. asqueroso y doloroso -pense yo-… de ahí mi mente bloqueo toda idea maternal que pudiera yo tener, me aterraba quedar embarazada en alguna sesión de sexo descuidado y no por la idea de que me corrieran de mi casa sino de pasar por todo ese viacrucis.

Eso fue hasta que mi primera sobrina llego al mundo, al sonido del ¡Baby time! recuerdo que volé hacia el hospital cuando me dijeron que a mi hermana le habían comenzado las contracciones, estaba yo más nerviosa y aterrada que mi desmemoriado cuñado que de tan ansioso ni se acordaba de cómo se llamaba su mujer.

El ver ahí a mi hermanita sufrir me partió la madre, quise abrazarla, como esas noches de nuestra infancia en que ella tenía pesadillas y se venía a mi cama a acurrucarse conmigo a dormir. Pero ese papel ya no me tocaba a mí. Cuando la pasaron lo más que alcancé fue a tomarla de la mano y decirle que todo saldría bien.

Dos horas después, supimos que había nacido una hermosa niña con todas las extremidades completas y puestas en su lugar; mi sobrina fue el primer nieto y llegó cuando mis papás ya estaban resignados a ser sólo tio-abuelos así que todos estábamos con cara de emoticon sonriente y a mí, al verla por primera vez,  aquel sentido maternal que se me había extraviado hace años me volvió al cuerpo junto con una expresión con ojito de Remy.

Ser tía no es algo que yo hubiera anhelado, pero son de los roles de mi vida que mas disfruto, la fortuna de ser tía se incremento un par de veces más y esos sobrinos míos son la luz de mis ojos. Pero el hecho de ser madre… nel, en realidad nunca pensé en eso de: “El día que tenga un hijito, lo voy a llevar a Selva Mágica.. yeiii…” Sin embargo, del nacimiento de mi sobrina para acá cada que veo a alguien tener un bebe se me antoja, si llego a tener un crío mío de mí, pienso cómo consentirlo y malcriarlo. En que jugaríamos a hacer inventos y nos disfrazaremos de brujas o zombies. Le enseñaría a leer e imaginar, le escribiría un cuento y le pintaría  las ilustraciones que adornen su cuarto. Que cuando crezca un poco, nos iremos de vacaciones a lugares mágicos, lo llevaría al teatro y comeríamos helado hasta casi vomitar.  Le pasaría mis conocimientos de vida, los buenos para que llegue a ser mas o menos gente de bien y los malos también para que allá afuera no me lo desplumen. Y cuando crezca más, llevarlo a Europa y si, hasta Selva Mágica también … porque no?, ¡ja!.

Así que ya acepté y no peleo con eso de la maternidad si se me llega a dar, ya, ya.. no juzguen ¡soy fémina y qué!… eso sí, pasando por alto lo del parto y su caos que conlleva, creo que lo de ser madre… mola.

Una sonrisita.. una sonrisita… eso!

Palitrochadas, Para oídos sordos

A pesar de los días lluviosos adentro y afuera, así amanecí sintiéndome hoy y quiero que ustedes sientan lo mismo. Quiéranse y alivíanense.

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Ashh.. me duele mi ego

Palitrochadas

Que me voy enterando que mi amigo, el hombre que me ha amado tooooooda su vida (ok, exageré, en realidad sólo desde que me conoció), bueno les decía que me acabo de enterar que este individuo se casa. Ashh.. maldito infeliz, ya no hay lealtad en este mundo.

Todos hemos tenido un incondicional, ese amigo(a), conocido(a), vecino(a) que ha estado enamorado de tí en secreto por años, y que tu también lo quieres mucho pero “nada más como amigo” (si, si, la frase cliché por excelencia).

¿Que porque nunca pensé en él cómo potencial pareja? Pues no, es un lindo el muchacho, adorable, perfecto, pero cuando no hay química, pos nomás no. Además creo que en realidad nunca quiso conocerme y aceptarme como soy, según me dijeron unas chismosas lenguas siempre pensó en mí como un ser bueno, puro y hasta ingenuo.

Eso fue hasta que una vez pasados de copas se me declaró y me besó, con unos besillos inocentes de primero de secundaria que a nadie le harían daño si no fuera porque al día siguiente lo tenía intentando convencerme de que nos iría muy bien juntos, y que él podía hacerme muy feliz, lo cual obviamente es una estupidez porque eso de ser feliz necesariamente tiene que venir de ti, las demás personas, y sobre todo, el amor es sólo un complemento de lo anterior.

Le dije que en ese momento en particular era completamente inadecuado, y que por favor me creyera cuando le decía que lo haría sufrir, aunque para que me entendiera lo de lo inadecuado del momento tendría que contarle que en ese entonces estaba yo más que enamorada y entrepiernada de otro ser completamente distinto a él.

Por supuesto, yo soy incapaz de engañar a nivel sentimental, así que siempre supo que éramos amigos y nada más, sin embargo el sentimiento de zozobra  de que ningún otro hombre me amará sin condiciones y en toda la plenitud de mi adorable excentricidad carcome la paz interna de mi ego.

En fin, que como suele suceder, hace poco conoció a alguien que lo quiso como algo más que amigo, se enamoró perdidamente, y obviamente se olvidó de mí… bueno, no tanto así, después de todo, dice que 12 años de adoración no se van por el caño así como así, pero estaba feliz, enamorado y me dio gusto por él… no, en serio, me da gusto ¿qué clase de perra maldita creen que soy? Sonrío cuando cosas bonitas le pasan a la gente que quiero.

El caso es que aún cuando sinceramente me alegro de que alguien lo ame de verdad  porque lo tiene bien merecido, la noticia de “me caso” me causó así como shock, no sólo porque significa que la epidemia esa de matrimoniarse sigue cobrando víctimas, sino porque tuve esa sensación maldita que he tenido como 3 veces en mi vida.

Eso, y que mi pobre ego anda tan golpeado últimamente, snif.

Check mark – Otro más para mi lista de los hombres que al final nunca me pertenecieron. Chingado.

¿De crisis blogosféricas? Empieza un blog

Palitrochadas, Para oídos sordos

Se oye, se siente que los blogs están muriendo acribillados a manos de redes sociales como lo son facebook y twitter. A los mismos bloggers les ha dado por resumir sus post a 140 caracteres, yo lo he hecho en twitter, (que en lo personal me sabe más sabroso que el facebook), aunque lo hago muy de vez en cuando, pero la verdad soy bien fiel a mi Palitroche y me gusta explayarme en letras.

Todos sabemos muchas cosas, tenemos sabiduría interna (bueno, yo no tanto, pero me gusta pensar que sí). El hecho de vivir en esta época y tener al alcance herramientas para comunicarte y compartir tus experiencias y sapiencia (dije experiencias y sapiencia, no tu vida mundana cada 5 minutos que realmente a nadie interesa) con los demás es genial y que mejor que hacerlo mediante un blog.

La mayoría de los blogs, hablando de los que se califican como “personales”, pasan por varias etapas.

Primero ni sabes de qué escribir, platicas alguna anécdota personal, pones cualquier mensada, subes canciones y videos que te gustan y andas jorobando a tus prójimos más cercanos para que lo lean, si alguien comenta te emociona porque si es cierto, ¡te gusta que te lean! ¿si no como para qué demonios tienes un blog?, de lo contrario sería mejor escribir tus cositas oscuras en un diario con llave y ponerlo debajo del colchón.

Cuando yo empecé escribiendo aquí, descubrí que me gusta hacerlo, que me gusta postear. No hay nada como escribir sobre ti mismo, te ayuda a conocerte mejor y escribir sobre las cosas de allá afuera te ayuda a aprender mejor.

La cantidad de blogs que hay, gracias al creador aun es enorme y seguro hay un montón de esas personas que lees con las cuales te sientes identificado(a) o a los demás puede gustarles lo que escribes y eso es lo chido de tener un blog. También están por supuesto los fans from hell que por alguna misteriosa razón pueden venir a hacerte saber lo vacía, superficial, zorra, etc… que según ellos eres, y quiero pensar (porque si no en verdad que no le veo sentido) que con eso de alguna manera descargan sus frustraciones cotidianas en un comentario malaleche, y eso a mí no me quita nada.

Hubo una época en que este blog se volvió medianamente conocido, ya van tres años y cacho desde que lo abrí, así que los mejores días de La Palitroche ya pasaron, será porque me he vuelto más explícita y mal hablada o igual los fans from hell tienen razón. Ja!

Por supuesto, la idea de cerrar el blog me ha cruzado por la cabeza con vehemencia y últimamente que ando acomodándome la vida me da más, pero no sé, también creo me costaría un ovario matar a este personaje que es tan pero tan yo en tantos sentidos, y tan mío.

Escribir en un blog tiene ciertas etapas, la de postear cada semana, o abandonarlo por un tiempo y así. Cuando escribes, lo haces sobre cosas divertidas, y entre esas hay algunas verdaderas y dolorosamente personales, y que a veces no te atreves a admitir hasta que las ves escritas. A veces leo los post que he escrito y me acuerdo de tantas cosas y me doy risa, vergüenza y a veces hasta tristeza también.

Y aunque yo soy más dramática que un actor de teatro de carpa en cuanto a ver mi vida y contarla, también se reírme de mi misma y digo “ay Julia tan pendeja, de veras..jajaja ”. Creo que al final se trata de eso, saber reírte de ti mismo, habilidad absolutamente necesaria para que te vaya bien en la vida, al menos a mí me ha sido sumamente útil. No es bueno tomarse demasiado todas las cosas tan en serio.

En fin, cuando llegue el fin de este blog estaré agradecida con ustedes que se pasan por aquí, porque escribo para mí y no lo niego, para ustedes también. Anímense a abrir uno, si lo hacen me cuentan para hacerme su fan.

Los quiero… pero leyendo y escribiendo blogs, para que no mueran.

Nadie entiende mi creatividad

Palitrochadas

Y que me dicen: “oye, y tú que le haces a eso de los dibujitos…”.

Esa frase ya hace rato que no la escuchaba, hasta se me hincharon ambos lóbulos de las orejas.

Mi ex-jefe-patrón siempre me la decía, y por eso ahora es eso: mi ex-jefe-patrón.

No es que sea yo una artista, (si, si, también sin “h”, no crean), pero sé de lo que hablo cuando se trata de arte y diseño. Bastantes malpasadas y quemadas de pestañas me costó, lo anterior aunado a los varios pedazos de mi cerebro que quedaron entre las páginas de los libros de arte de la biblioteca; todo eso como para que me vengan con que me dedico solo a “hacer dibujitos y colorearlos”…. Mmm

En días pasados alguien por ahí osó ir en contra de mi sapiencia en cuanto a temas artísticos, gráficos y diseñiles sin fundamento alguno más que su regalada gana de escaldarme los ánimos y poner mis nervios a balancearse en una hebra, en fin, que para mis creativas pero remilgosas pulgas me puso de mal talante y hasta me dejo un bloqueo creativo que no se me quita.. ashh…, gente inculta…  y además cuadrada… y además estúpida.

Lo ven a uno y creen que es fácil, nadie me entiende, nadie entiende mi creatividad. ¡Diantres!

Disculparán el exabrupto,  pero pertenezco a una generación entrenada en las más oscuras de las bellas artes para ser mercenarios y asesinos del aburrimiento visual. Y antes de que la vida me arrancara de la Escuela de Arte y sus dulces brazos, vivía yo una vida bohemia jugueteando por el bosque con las musas y soñando con festivales de arte para irme de pinta patrocinada por el INBA.

Era entonces cuando de la escuela escapábamos para irnos a las exposiciones, con la venia del director y todos los maestros para vivir días que no se irán de nuestras memorias hasta que el Alzheimer devore nuestros cerebros.

De aquellas vivencias solo quedan los recuerdos… mejor me dedicaré a soñar y escribir.. no, no es cierto!!… ¡Oh Bellas Artes, no es que las este traicionando con las letras, pero no encuentro cómo pagar la afrenta de mi olvido si cuando ando en bloqueo de ideas no hago otra cosa que leer, escribir y bloguear!

34

Palitrochadas

Un año más y no, no me siento tan madura, así cual manzana que está a punto de caerse del árbol. Casi llego a mitad de la treintena, y no siento que se me esté “terminando el tiempo” o que se me este “yendo el tren” o alguna de esas babosadas que dicen aquellos que juzgan, en realidad no creo que me falte tiempo para hacer nada, voy bien; hace un año estaba en crisis existencial, ahora ya veo las cosas con más calma. Seguro es porque la inquietud esa de llenarme de vida la panza ya no me trae tan en jaque, ya llegará a su tiempo la oportunidad, no estoy cerrada a nada. Mientras tanto me lleno la panza de otras cosas y no llevo tanto apuro.

Lo que si es que a veces siento prisa por vivir y quiero hacer más cosas de las que me gustan en lugar de las que debiera. Hoy cumplo 34 años y sí, creo que se me terminan los pretextos para hacer pendejadas. (Bah, como si los necesitara). Lo bueno de acumular años en mi caso es que ahora ya hago muchas cosas por elección y sin irme de cabeza, uno puede decidir no lastimar a alguien más, no llenarse de excusas tontas y reinterpretar la vida de una manera más interesante.

Temo, eso sí, que la famosa crisis de ver pasar los años por tu cuerpo y pensamientos existe y para donde voltees no hay manera de evitarla.

No puedo declararme el ser más feliz, pero me declaro más gustosa y gustable que cuando andaba en los 20s.

Ahora disfruto las fiestas sin embriagarme, como menos y engordo más, escucho más y discuto menos, cojo menos pero hago el amor más.

La verdad pura es que no he aprendido gran cosa…ok, si, pero también me gusta hacerme la ingenua y olvidadiza.

Les dejo con algo que escribí respecto a mis vivencias el año pasado por esta fecha y añado un número más.

34.-  No importa la madurez que tengamos, siempre seremos ignorantes para algunas cosas.

365 días añadidos a mi biografía

Es que no todos somos iguales

Palitrochadas, Para oídos sordos

No todos los hombres son iguales, no ¿eh?. Y no todas las mujeres somos iguales, algunas también seremos las amantes de nuestros maridos.

Dicho lo anterior se me vino encima una mirada atónita por parte de la madre de una amiga, una señora de buenas intenciones pero educada a la vieja escuela, en cuya tertulia de té a su vástaga y a mí nos aleccionaba con que debíamos  aprender que TODOS los hombres son unos inmaduros, irresponsables, mentirosos, sin palabra, con miedo al compromiso y que una tenía la sagrada obligación de cambiarlos y hacerlos hombres de bien.

A mí nada más me zumbaban los oídos, todo ello ¿como para qué?- objeté- para que a los 10 años de matrimonio se larguen con una vieja 10 años más joven y disfruten todo el trabajo que una puso en ellos? Ay no gracias. ¿Para qué tomar un hombre que tiene todos esos defectos, transformarlo en el hombre ideal y entregárselo en charola de plata a la primera ilusa que pase con menos arrugas y grandes tetas que les llene el ojo y les erecte el prepucio? Porque sépanlo de una vez: no todos los hombres son iguales, pero esos hombres inmaduros, irresponsables, mentirosos, sin palabra, con miedo al compromiso… no cambian. Con el tiempo aprenden a mentir mejor.

En mi caso lo siento mucho, pero prefiero quedarme en mi casa con 10 gatos que tener que lavarle los calzones a un bueno para nada. Pero sé que no va a pasar. No todos los hombres son iguales, lo que pasa es que las mujeres los aceptan así: con la enorme lista de defectos porque creen que van a cambiar, que lograrán hacer del Don Juan un “hombre de familia”. En serio: no pasa. La gente no cambia. No mejora. No madura. Y si lo hacen: es probable que no se queden contigo.

No es que yo sea mala onda, soy realista, porque si tú ya los aceptaste patanes, apechuga porque seguirán siendo patanes.

Yo sé que sí hay hombres lindos y no patanes allá afuera. Yo nada más ocupo uno o dos. Pero no todos son iguales. Lo he visto, podría jurarlo.

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De arranques emocionales

Palitrochadas

Hay días en que me siento tan perdida y desorientada que el único remedio es hacer algo raro, extremo e inusual para volver a mi mundana “vida normal”. En esos días ni me dan ganas de ver a nadie, no sea que mi gusto dependa de falsas compañías. Es cuando me salgo a caminar, nomás yo y mi sombra, hago lo que tengo que hacer y luego cansada llego a dormir directito a mis aposentos evadiendo platicar con la gente, entonces duermo feliz y a pierna suelta.

La última vez que lo hice en lugar de ir al trabajo me reporté enferma y tomé una ruta para salir de la ciudad. Acabe a tres horas de aquí sentada en el cofre de mi coche en un lugar remoto y solitario comiendo charales con cerveza y mirando el atardecer.

Ayer fue diferente, camine y camine y termine en el centro de la ciudad, me metí en una estética del lugar. Una vez sentada ahí frente al espejo, bajo mi orden y mando la estilista corto de tajo toda mi espesa y sexy cabellera. Varios tijerazos después salí de ahí con solo un poco más de un centímetro de cabello y con el look al más puro estilo de G. I. Jane.

¿Y ahora qué?, ya ni modo que pegue mi cabello con cinta, ja!…  a veces hasta a mí me da miedo cuando se trata de los arranques emocionales de la Julia.

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De sueños guajiros y diagnósticos mecánicos

Palitrochadas

Ya días tenía mi amado cochecito aventándose chirreantes conciertos mañaneros con sus bandas al calentar el motor. Pero últimamente lo hacía con tal sonoridad que una de estas frescas mañanas de verano hasta vergüenza me dió con el vecino, que al escuchar semejante sinfonía de bandas y tuercas se condolía de mi armatoste y me echaba unos ojos de reconvención por la inminente insensibilidad y desparpajo mostrado hacia mi automotor.

Así, para evitarme las miradas de reproche del vecino y que un día de estos me quede yo en la calle con mi coche en mano pidiendo grúa, decidí arrimarlo a los feudos del mecánico en turno, que bajo las dotes de su sapiencia profesional elaboró un diagnóstico de 3 minutos, de esos que se avientan los de su gremio, dijo que necesitaba (al menos) dos días laborables para meter mano y reparar ciertas partes del motor que me sonaron impronunciables, lo hizo con la promesa  de que mi coche quedaría como para ir a correr en el Rally de Montecarlo, creyendo que con semejante aseveración de su parte amortiguaría mi apuro y mi mal semblante.

Apuro que tenía yo porque las fuerzas superiores al parecer me las andan cobrando, que además de sobrellevar los vaivenes personales que me aquejan precisamente estos días, tenía yo la sagrada enmienda de llegar temprano a mis labores para atender a un cliente con requerimientos diseñiles de élite, esto último a petición espartana de mis patrones, a quienes por supuesto les importa lo que un zarandeado pepino si llego a trabajar en burro, carreta o en microbús.

Y como el taxi en esta metrópoli de marras no es una opción por sus nada módicos costos, entonces no me queda más que apechugar a levantarme una hora más temprano, preguntar rutas, costos y rumbos de camión acompañada del sueño guajiro de cambiar en un futuro no tan lejano a mi cochecito por un BMW con chofer a la puerta, sueño que espero no sea interrumpido por pesadillas de esas de diagnósticos mecánicos.

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