Con el estrógeno a la alza

Palitrochadas

Ni por la cabeza me había pasado que hoy es el Día Internacional de la Mujer hasta que un masculino amigo, fíjense bien, ¡un masculino!! me lo hizo saber, deseando lo mejor para mi honrosa y femenina persona en este día.
¿Como se me fue a pasar?, ¿que ésta fecha no es tan importante? Me quede pensando en ello.
Y luego abro el maldito Itunes que últimamente parece que me adivina los ánimos y aparece como primera canción para mis orejas aquel himno de Meredith Brooks que describe sin pelos en la lengua lo que es una fémina.

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I’m a bitch, I’m a lover
I’m a child, I’m a mother
I’m a sinner, I’m a saint
I do not feel ashamed
I’m your hell, I’m your dream
I’m nothing in between
You know you wouldn’t want it any other way

En realidad no soy de las que ando con la bandera del feminismo enredada en el pecho, agitando las manos y vitoreando al género del estrogéno. Pero de que el día es importante lo es, socialmente hay una serie de movimientos hechos por grupos de mujeres buscando mejoría en su quehaceres diarios, sus conflictos, sus formas de vida a lo largo y ancho del planeta, en lugares tan remotos y en situaciones de las que carecemos de total conocimiento pero que por ello no dejan de existir.

Y tan estrogenosa fecha no es para que se nos alabe, felicite, bese, estruje, abrace  o se nos regale flores, ni siquiera para que se nos reconozca, es simple y sencillamente un recordatorio de que la vieja que te dio la vida, la vieja con la que compartiste tu niñez, la vieja con la que duermes, la vieja con la que te casaste, la vieja fruto de tu espermatozoide, la vieja con la que coges, la vieja que parió a tu hijo, la vieja que es tu confidente, la vieja que amas, la vieja que tienes como jefa, la vieja que tienes como compañera de trabajo, la vieja de la fonda donde desayunas, la vieja que vende chicles en la avenida por la que diario circulas, la vieja que sale en las noticias matutinas pidiendo justicia… esas y tantas otras viejas somos y seremos siendo mujeres hasta el final de los tiempos para bien o mal del planeta y sus alrededores, y que así como cualquier otro ser podemos ayudar o joder al prójimo , el ser mujer para nada nos justifica, que a lo largo de la historia se nos ha omitido, hecho a un lado, ignorado, maltratado,  si, pero que bueno que eso esta cambiando, así que si en tus manos esta en mejorarle a esa viejas tuyas su realidad, mejorar su existencia, ayudarlas,  amarlas, (si, aunque a veces no las entiendas), entonces hazlo, seas tu hombre o mujer.
Así que viejas (si, a estas alturas del post no se me ofendan por lo de “viejas” por favor), en mi opinión no debería existir un 8 de marzo, porque no deberíamos necesitarlo.

…So take me as I am
This may mean
You’ll have to be a stronger man
Rest assured that
When I start to make you nervous
And I’m going to extremes
Tomorrow I will change
And today won’t mean a thing





Tips para andar curando corazones rotos

Palitrochadas

Al llegar y ver a mi amiga hecha literalmente una piltrafa debido al mal de amores arremetido en su contra, me vi a mi misma hace un año y casi me echo a llorar junto con ella.

Y es que si no lloras, te mueres… en serio, bueno, no literalmente, pero luego no te vaya a dar un cáncer o algo así. Por eso ahí van unos tips para cuando quieras curar un corazón roto.

Si eres la amiga de apoyo…

- Llévatela a tomar un café o algo a donde quieran y escúchala, lo que sea necesario, las horas que sean necesarias.

- Luego llévatela a un cantabar, que se saque al desgraciado a puro tequila y a pura canción, que cante todas las canciones que quiera y tienes que subirte con ella a cantarlas TODAS.

- Escucharla llorar, todo lo que quiera (al menos por un día).

Y si eres la del corazón roto.. Leer el resto de la entrada »

¡Vieja tenías que ser!

Palitrochadas

“Pues a juzgar porque tengo vagina, creo que si lo soy..” contesté yo a grito pelado a tan testosteroso insulto por parte de un automovilista a quien según él iba yo estropeándole la circulación el sábado por la mañana; parecía que la calle no le ajustaba y  claxonazo tras claxonazo quería orillarme de mal talante a quitar mi pachorruda cabalgata automovilística para deambular a sus anchas y a velocidades dignas de estrellarse en un poste.

Reconozco que mi pasión por las altas velocidades nunca se me ha dado formalmente, solo en contadas ocasiones y de manera espontánea (por no decir milagrosa) y eso solo cuando la necesidad es mucha por llegar puntual a mi destino.

Pero lo que más me caló en el tuétano de mis adorables huesitos, fue el comentario en tono ofensivo que da nombre a este post. Realmente me pregunto si la misoginia a veces pululante en esta ciudad se pega así nomas por obra del misericordioso o porque deambula en forma de molécula flotante por los aires, no entiendo porqué a veces algunos seres masculinos utilizan términos como vieja o nenita, para referirse a ocasiones o hechos que ellos consideran de debilidad o estupidez, solo para desacreditar algún acto en especifico por parte de una fémina o hasta entre ellos mismos.

Todo esto lo pensé en el lapso de un semáforo a otro después del suceso, pero dos calles más adelante me encontré con una carambola de coches en filita entre los cuales  el misógino automovilista antes mencionado  yacía mentando madres para sus adentros y sus afueras intentando en vano acomodar la defensa caída de su coche.

No es que yo guste de regodearme con el dolor ajeno, pero no niego que al pasar le eché al sujeto una mirada acompañada de una sonrisilla perversa por haberme hecho pasar tan efímero berrinche,  y aunque tenga yo las habilidades de una tortuga al volante he de confesar que con que llegue yo a mi destino con el pellejo y el coche intactos y sin sobresaltos, todo lo demas me importa lo que un zarandeado rábano.

Zapes de vida como en carambola

Palitrochadas

Estoy casi segura que mis debilidades sentimentales se deben a las canciones de Camilo Sesto; Marisela o Pimpinela que me chutaba involuntariamente a los 7 años. De otra manera no me explico cómo es que mis desequilibrios emocionales me patean el trasero cada que pueden.

¿No les ha pasado que cuando te sucede una cosa, luego te sucede otra del mismo calibre y otra? Se dejan venir como en carambola. Leer el resto de la entrada »

Alas de mariposa, gracias.

Palitrochadas

Gracias por tomarme de la muñeca y recordarme que debo respirar,  por tomarme de la cintura y recordarme quien soy,

gracias por cubrirme con tus alas y recordarme que yo tambien tengo las mías.

Pero no me seduzcas con esa roja boca tuya, que las orejas se me ponen del mismo color.

Me zarandearon el tapete

Palitrochadas

Me zarandearon el tapete que estaba yo pisando, tanto que casi me caigo.
Paseando en un coctel de una galería, me encontré  a aquel ex que me dejo una herida tan profunda que ni con banditas cerraba oigan ustedes, le saque la vuelta lo más que pude pero me lo topé de todos modos, me temblaban las piernas, se me subió la presión y casi me da taquicardia, pero aún así pude darle la mejor de mis sonrisas, no derramar el refresco que traía en la mano y sacar de mi boca sin titubear un amable “¿cómo estas?”

Lo de la herida fue hace como un año, recuerdo que andaba yo como puercoespín a la defensiva. Ahora que está cicatrizando, y ya que las aguas se han tranquilizado pudimos hablar como la gente decente, (dado el último episodio) sin que mi persona comenzara a gritarle y reclamarle que me dejara en paz, que parara de llamar a las 4 a.m. para cantarme en tono mariachero “pero este terco corazón..”, cada que se le subían los tequilas..

Que desgastante de veras, con lo que odio que me perturben mi sagrado sueño, (bien que lo sabes).

La tensión se podía cortar hasta con tijeras sin filo, aparentemente ya no quedaba tema de conversación alguno, así que la plática fue desde el clima hasta el consabido e incomodo ¿en qué andas? (que más bien a mí me sonó a “¿con que sadista en turno andas?” y se lo dije). Nos conocemos tan bien que ya nos tenemos bien medidos, así que no podía mentirle.

Después de pedir perdón e insinuarme por millonésima vez que regresáramos, por millonésima vez le dije que no, que mi corazón ahora funciona como reloj antiguo porque esta remendado con cinta Scotch desde que él me lo rompió.

Esta vez no insistió, se despidió con un abrazo y un beso en la mejilla y salio de ahí, dejándome con un amargo sabor de boca, preguntándome qué le debo yo al universo para pasar por tan bochornosos momentos.
Quise seguirlo, tomarlo del brazo, decirle que no quería ser cruel, que aunque no me creyera, decir que me dolía su dolor, pero hay cosas en las que es mejor contenerse y se fue.
De los adioses en mi vida, este es el que más me ha dolido, y yo que pensé que ya no me quedaban lagrimas para tí en este mundo, se me salieron dos y de ahí otras dos y otras mas que me acompañaron todo el trayecto del camino a casa.

Resacas morales

Palitrochadas

No preguntes lo que no quieres saber, ni busques lo que no quieres encontrar. “Que bendita es la ignorancia”, entre otros cientos de frases ya desgastadas en cuentos morales.

Por cierto que me dio el soponcio junto con un  horrible ataque de cruda moral, pero ya me tomé una pastilla de “me vale madres ni modo” con un peñafiel y se me quitó… ¡que susto!

Antiromanticismo acorde a estos valentinescos días

Palitrochadas

Se aproxima el 14 de febrero, lo que por cierto me hace recordar que odio el 14 de febrero… y no crean que soy una anti-romántica empedernida, pero la vendimia para la ocasión llena de ositos de peluche, globos de corazón y moteles llenos como restaurantes el 10 de mayo, si, como que  me escaldan los ánimos tanto amistosos como amorosos.
Además de repente me encuentro escuchando a Luis Miguel porque se pone de moda en la radio y lo peor, que me pongo a cantar con él.

Por cierto que nada mas simbólico para demostrar la no indiferencia de compatibilidades como una serenata al ser amado, verán, en estos días en que mis horas de sueño por tanto desvelo podrían cotizar en la bolsa por el alto valor que tienen, anoche por ahí de las madrugadas, a los pocos minutos de posar mi oreja sobre mi deliciosa almohada y dispuesta a entregarme al tal Morfeo, se escuchaba en lontananza una voz implorante acompañada de un sonsonete melódico que me sonaba como a trío de Los Panchos.
Me incorporé para ver de donde provenía la interrupción de mi sueño y al ver con vaga desilusión que no era yo el objetivo de tales desmanes musicales, si no mi vecina a la que segurito algo de menguante gravedad le hizo el novio, (lo digo por los alaridos que pegaba el sujeto); comprobé que se trataba sin duda, de una serenata.

Pues dos horas duró el desvelo en las que me avente una canción de Chente, dos de José Alfredo pasando por Pepe Aguilar, Alejandrito Fernández, Luis Miguel y otras tantas.. neta que sentía que se me caían las pestañas de sueño.. y de la incauta mujer ni sus luces, ya casi salía a hacerle compañía al sujeto, implorando también en su nombre y al unísono el perdón de la dama en cuestión para que así yo y el resto del barrio pudiéramos dormir en paz.

Ay, lo que se tiene una que chutar por amor, de veras.

En fin que regresando a lo de éste valentinesco día, o eres de la mitad que andará en plan cursi o eres de los que andarán maldiciendo, yo por lo tanto me iré a festejar como cada año, para no perder la costumbre que ya es como tradición.

Lo que me trajo el último frente frío

Palitrochadas

El frente frío numero 30 me trajo arrastrando a un muy querido amigo del norte, y nada.. que me dijo que me iba a echar una maldición si no escribía un post de su persona antes de que se fuera.

Le digo que si careciera de barba, seriamos bien amiguis y compartiríamos hasta las zapatillas, estábamos recordando que hace años cuando se fue, hicimos un pacto de esos de tabla salvavidas, si esos pactos de “guey, cuando lleguemos a los 50 y ni tu ni yo tengamos quien nos caliente el otro lado da la cama, pues chale! nos casamos, por lo menos para tener quien nos unte vaporub cuando nos den calambres, ¿zaz?.” Sellamos el pacto con los dedos meñiques, y ahí quedo.

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Los zapatos de mis sueños

Palitrochadas

Quien sabe si me los pondría, a riesgo de caminar como gata espinada, pero de que son los zapatos de mis sueños, definitivamente lo son.

La foto es de Taipei