Me estoy masticando Velociraptor!, el nuevo disco de Kasabian… y me sabe sabroso.
A ésta niña me la como con todo y su nueva cancioncilla.
Me acabo de descubrir a Gotye… chido! … y la letra, ni mandada a hacer.
De tanto oírlos terminaron por gustarme estos batitos, un poco más y hasta podría declararme fan enamorada.
Venía conduciendo mi coche el otro día por la noche después de un día ajetreado y en el radio sonaba esta canción.
Buena música y buena voz para empezar la semana, se las dejo para que empiecen la suya así rico. La canción original es de Bob Dylan pero yo me quedo con la versión de Madeleine.
Madeleine Peyroux – You’re Gonna Make Me Lonesome When You Go from George Scott on Vimeo.
…uy… cuando identificas que va siendo hora de mudarse de piel … y de pieles.
Hoy me acomodan éstas las letras de la Bedingfield.
Además el concepto de arte del video no tiene desperdicio.
Tolerantes con las orejas, siempre ha sido mi encomienda hacia el prójimo, aunque a veces yo no la siga, no, por lo menos hasta que salió eso del reggaetón, género que difícilmente mis parsimoniosos oídos pueden tolerar, pero tengo horas escuchándolo porque ahorita mis vecinos tienen la fiesta a todo lo que da y no me dejan dormir.
En fin, dejando de lado el fatídico festejo de mis inconscientes vecinos, realmente siempre he sido muy tolerante con eso de la música, ¿Quién soy yo para criticar los gustos de los demás y tratar de imponer los míos? Siempre me ha parecido curioso como hay personas que se deshacen tratando de convencerte para que escuches lo que ellos mientras simplemente desprecian con gran desdén lo que le gusta a tu persona.
En realidad, mis gustos musicales siempre han tendido a diferentes vertientes, crecí escuchando a Pedro Infante, José Alfredo Jiménez y Javier Solís, entre otros, por ser la música que le gustaba a mi santo progenitor; si bien llegaron a encantarme de por vida, cuando mis neuronas empezaron a tener voz y voto comenzó a llamarme la atención la música que traía mi primo cuando venía de Gringolandia, llegaba con música de bandas de ahora viejos rockeros setenteros tales como CCR o los Bee Gees que se han convertido en unos de mis favoritos a lo largo de los años.
También me alegraba las orejas escuchar notas de grupos nacionales y extranjeros de los 80’s que escuchaban mi hermana y sus amigas, de ahí brinque por completo a la música en inglés; soy producto de los sonsonetes que se escuchaban a principio y a lo largo de la década de los 90′s. Mi adolescencia la pase entre Nirvana, Michael Jackson, los Red Hot, Guns N’ Roses, The Cranberries, Tracy Chapman, Alanis Morissette y demás cantantes y bandas cuyas melodías tocadas en mi discman pintaban y hacían mas llevaderos mis pubertos días.
Alguna vez tuve un novio con corazón de metalero que quiso culturizarme en esos oscuros sones, había fines de semana que no salíamos de algunas fiestas de slam, falsos tatuajes y uñas negras. Un buen día se fue y el único legado que me dejo fue el gusto por Metallica pero hasta ahí, de ese tiempo para acá mis gustos musicales son diversos y según el modus en que me encuentre; hay días que quiero desgarrarme el pecho cantando una cancioncita vieja de la época de mi apá, al otro día necesito la furia de un grupo gringo estridente, o igual a veces siento la necesidad de bailar y brincotear al ritmo del dance. En los ratos que me desilusiono de las personas y la vida, preferiré a José José, Maricela, Roció Dúrcal y cuando me llega el enamoramiento hasta soy capaz de escuchar y cantar con Luis Miguel o alguna tontuela cancioncilla romántica de moda cuya letra le acomode a mis pensamientos. A la que nunca he dejado de lado desde que tengo noción de la música es a Madonna, que he crecido con ella siendo mi cantante favorita del mundo mundial.
Así que eso de andar justificando los gustos musicales jamás ha ido conmigo, si tolero los de los demás, que los demás toleren los míos. A última instancia, sin importar el género, solo es música simplemente lo que necesitamos, ¿no creen?
