Y como tantas cosas en mi vida sobre las que lanzo un escupitajo en línea directa hacia arriba, me declaro “no fan” de las redes sociales. Mi análoga vida tan gratamente llevada y vivida en bulbos hasta hace pocos ayeres y con la que he sido plena, llana y feliz se ha visto menguada gradualmente por obligación social. Desde que se inventaron los celulares he tenido solo tres de los baratitos, con que entren llamadas y me permitan llamar, mandar y recibir mensajes (aunque cuyos mochos caracteres maten mi honrosa ortografía) con eso me basta.
Mucho me costó entrarle al mundo digital con eso del correo electrónico y a lo más lejos que he llegado es a adentrarme al mundo de los blogs y heme aquí.
Ahora resulta que el verdadero grial, la panacea, la solución a la crisis, a la hambruna, al narcotráfico y al sobrepeso son el Twitter y el Facebook, que estoy “out”, tengo un hueso de sujetador en la cabeza y ando con el mamut a un lado como niña de las cavernas porque no tengo cuenta de ninguno de estos mencionados, y es que lo único que me gusta como buena diseñadora, es el pajarito (del Twitter.. sin albur, malpensados).
Bueno de Twitter si tengo una cuenta, sólo que la he usado un par de veces y en serio no le encuentro el gusto, quizá sea porque soy demasiado parlanchina escribiendo y 140 caracteres no me ajustan ni de tentempié.
¿Y el Facebook? utilizarlo ¿como para qué? ¿para agregar como “amigo” a mis amigos, enemigos, lectores, visitantes, deudores, concubinos, favoritos, parientes, entenados, empleados, lacayos, compañeros de trabajo, antiguos compas de escuela, vecinos, tías abuelos, socios, colegas, acosadores?… ¡¿y que todos se enteren de la vida de todos?!! y ¡peor aún!, ¡de mi vida con todos!… mm… oh no gracias.
Procuraré no caer en las modas de las redes sociales, por lo menos hasta que la presión social me lo permita, o hasta que el que vende las tortillas con las que como los tacos de frijoles para mi sustento lo haga por medio del Twitter, ahí si ya qué; que lo mismo decía del Messenger hasta que encontré en la cibernética herramienta todo un mundo de posibilidades.







