El otro día una joven alma en busca de consejo me pregunto qué se sentía ser amante. ¿Qué?, ¿Acaso se me ve en la cara que sé lo que es ser amante o qué diablos? Ja!
Pero no, no me ofendí, ni escandalice; sí, he sido amante ¿y?, son cosas que muchos de nosotros hacemos, pero de las que preferimos no hablar. De hecho ya había escrito este post sobre eso.
No me importan los juicios que hicieran acerca de mi por ser una amante, hace mucho dejo de importarme. Como todo, ser amante tiene su lado bueno (buenísimo ja!) y malo (si, muy malo), no digo que no lo recomiendo, sólo cuento mi experiencia, aunque lo que he aprendido es que este tipo de relaciones no son relaciones de ganar-ganar.
Pero aún así, si te vas a aventar al ruedo, hay cosas que debes saber acerca de lo que es ser una amante:
- Es tener que limitar los momentos y ser extremadamente inteligente para no perder nunca de vista de qué se trata.
- No te enamores, entendiste? NOTEENAMORES. ¡¡¡Que no!!!
- Es también sentir una pasión irrefrenable que te haga olvidar en ese momento todo, que valen tanto la pena esos instantes que eres capaz de lo que sea. No se trata sólo de sexo, se trata de entregarte. De aprender a ansiar a tu amante y disfrutar sentirse ansiada.
- Debes olvidarte de la culpa, el remordimiento y el mundo alrededor. Si no puedes con ello, olvida todo lo anterior, ni te metas.
- Tómalo como una aventura porque tú serás tomada de la misma manera. Debes tener muy en claro que una amante jamás cubrirá el 100% del tiempo del otro. Siempre habrá cosas más importantes o gente más importante que tu, y no deberás molestarte por ello.
- No reclames, ni tiempo ni atención. Disfruta del tiempo que te da. Digamos que él tiene tiempo de sobra que te puede dedicar pero jamás le orilles a ponerte delante de nada ni de nadie. Primero es su mujer, luego su trabajo y cuando tenga tiempo, será tiempo de ti.
- No te creas todo lo que te diga, no le creas todas las palabras bonitas, algunas no son reales, solo son producto de la calentura, no le creas cuando hable de su mujer, su mujer no es una arpía que no lo valora, si fuera así ya la hubiera dejado, no la desprecies ni hables mal de ella. Tú no sabes la vida que realmente llevan si no lo ves con tus propios ojos. Su esposa, su novia, no es una estúpida, es una mujer que quizá no le puede dedicar todo el tiempo, o tiene otras cosas en la cabeza, razón por la cual “lo ha descuidado” un poco o no sabe darle lo que el busca y por eso te busca a ti. Sé consciente de que es una mujer que merece respeto, no porque tú te acuestes con su marido o novio significa que te quiera más a ti que ella, eso jamás pasará.
- No te inventes historias en tu cabeza. El no es tu media naranja perdido con otra. Si empezaste una relación como la amante, eso siempre vas a seguir siendo, no te hagas esperanzas de que la deje, si él no toma la iniciativa, que te quede muy claro que siempre serás la otra.
- No te sorprenda que con el paso del tiempo te ponga menos atención. Eres como una especie de objeto, como juguete, que al principio causa sensación, pero que con el paso del tiempo ya se jugó con él y ya no es tan divertido. Cuando pierda interés en ti, será momento de alejarte.
- Siempre va la cabeza antes del corazón, cuando comienza a suceder lo contrario es hora de aplicar la retirada porque todo se echa a perder. Y si te puedes ir sin despedirte, mejor. Nunca olvides en donde estas parada, ni perder de vista que es algo que tiene caducidad. Se vive como enfermo terminal, pensando que tienes que disfrutar cada momento como si fuese el último así que así hazlo.
Finalmente llega un día que aún con toda tu “sabiduría” y vivencias no puedes dormir como se debe y puedes pasar toda la noche dando vueltas y teniendo pesadillas horribles. Y despertar con la terrible verdad: La realidad es que la única compañía que tienes al lado a las 3 de la mañana cuando necesitas abrazar a alguien es la soledad.
O la otra es que en algún momento, a él se le va a pasar la emoción, se le van a pasar las ganas de tenerte, del peligro… o le va a entrar la cruda moral, porque a todos les llega, tarde o temprano, y en ese momento te va a dar las gracias por haberle prestado tus nalguitas.
Evítate la fatiga de pensar que va dejar a su pareja, porque no va a dejarla, nunca lo hacen, y en el remoto caso de que fueras una excepción ¿de verdad quieres pasar a ser esa mujer? , lo más probable es que si engañaron contigo te engañarán a ti.
El chiste es disfrutarlo mientras dure y retirarte antes de que salgas lastimada y que puedas lastimar a alguien, nunca pierdas de vista que no es tuyo, porque ya es de alguien más (y no hablo en el sentido de “pertenecer”, nadie le pertenece a nadie, sino me refiero al sentido de estar, amar, preferir a…). No estás en un juego, sobre todo cuando metes las emociones, y más las mujeres, que difícilmente estamos excentas de ellas y sentimos el agua hasta el cuello sin que nos importen los pulmones explotando.
Déjalo cuando estés segura de que ya estás cansada, de que no puedes más… el día que sepas que eres lo suficientemente fuerte, o que estás lo suficientemente exhausta para no buscarlo, y para que si él lo hace puedas decirle “No”, sin hubieras, ni uno solo, y ese día te vas y te lo sacas de la entrepierna, la mente y si se te metió en el corazón, pos también; hazlo con tequila, parrandas o tú sabrás con que.
Llorarás y patearás y lo extrañarás y sentirás que te morirás, pero estarás bien, porque una vez que el dolor pase entenderás que fue lo mejor que pudiste haber hecho por tí. Este tipo de relaciones siempre expiden una factura muy alta…. y con esta inflación no estamos pa’ esas cosas.
Ah, pero eso sí, les aseguro que con todo y sus vaivenes, la aventura de ser amante es genial, yo en lo personal no me arrepiento de nada, aún con sus consecuencias y como diría mi sabia abue “nadie te quita lo bailado” . Al menos ya tengo algo para escribir en mis memorias, que no digan que una no vivió. Y de las experiencias sumadas al acervo personal, ni se diga.