De propósitos y bostezos

Palitrochadas Agregar comentario

Con el sólo hecho de pensar en  tener que hacerme cargo de mi realidad a la que generalmente le rehuyo, me dan ganas de lanzar un terrible bostezo sólo comparado con uno de esos de los leones africanos de amplias fauces.

He comenzado el año con muchos proyectitos en la cabeza y la verdad no sé aún cómo sacarlos de ahí, eso de la autodisciplina no es muy mi fuerte que digamos, pero dado que se trata de mi propia vida alguien lo tiene que hacer y ese alguien soy yo, que remedio…

Y cuando volteo y leo mis propósitos de año nuevo.. buueeno..

-    No vivir en el drama (será para mí un drama hacer eso)
-    No ceder ante mi nada inofensivo impulso consumista.
-    Practicar el desapego emocional en cuanto a las cosas, personas, etc..(especialmente personas)
-    Enseñar y aprender en ciclos permanentes
-    Reír todos los días.
-    Ser independiente
-    Aprender a caminar en altos y sexys tacones para no verme como gata espinada cada que hay la necesidad de ponerse unos.
-    Trabajar solo dos años más para alguien más y luego… *never again*
-    Terminar de leer los libros que ya tengo en la lista de leer.
-    Hacer una lista de las cosas que quiero que tenga mi pareja y apegarme a ella para no andar saliendo con cualquier barbaján que se me cruce en el camino.
-    Dominar otro idioma más para el acervo.
-    Practicar la paciencia, Diossanto, …paciencia.
-   Ahorrar (en serio) para mi vejez
-    No perder foco cuando me encuentro shiny objects (o en su defecto shiny people) lying carelessly around.
-    Estudiar una maestría  aunque no tenga la menor intención de aplicarla prácticamente jamás..

En fin, como sea, sé que algunos de éstos propósitos no serán hechos nunca, otros me tomarán años y otros tantos serán parte de mi vida normal al finalizar el 2012, pero ahí como los ven todos van muy en serio.

Lo afrentoso del asunto es que eso del cambio, no a muchos se les da y a otros se nos da como en gotero.

El meollo aquí es abandonar la bienaventurada zona de confort.

A estas alturas ya te das cuenta que el mundo rueda, contigo o sin tí, así que más vale tomar control de la dirección antes de acabar de nuevo en un lugar donde te vuelvas a cuestionar qué fue lo que te pasó si tú dabas para mucho más.

Y como siempre, abandonar lo familiar por lo desconocido, da un chingo de miedo. Pero como dice una de las frases que oí por ahí en días pasados: “It’s so, so stupid what we do to ourselves because we’re afraid.”  (Es tan, tan estúpido lo que nos hacemos a nosotros mismos porque tenemos miedo). Y eso es neta.

Smile, people.




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