2010

Palitrochadas

¿Seré acaso un ente malvado por agradecer al infinito que el 2010 haya acabado?

Ya sé, se supone que todos por el mero y socorrido pretexto de la época, debemos estar agradecidos sobremanera por ver agregados otros 365 días a nuestra añosa biografía, pero que le voy a hacer si ver el recuento anual de las noticias me da torzón, fue un año violento en nuestro país y al parecer los malosos y  los políticos corruptos no tuvieron fiestas decembrinas porque siguen haciendo de las suyas; unos en las calles y los otros en el Congreso de la nación subiendo los precios para las tortillas, la gas y los huevos.

Dentro de lo que cabe no me quejo, que a nivel personal los últimos días han sido ni mandados a hacer, he estado tirando ocio hasta por los codos y abultándome el vientre con la vikinga comilona familiar propia de la época navideña, ahora estoy haciendo huequito para la de año nuevo, ya me pelearé  con los kilos de más y la mala cara que me hará el espejo la semana que entra, que en dos-tres clases de pilates me bajo el jamón ahumado de Nochebuena, el pozole de Navidad y los tamalitos con ponche que acabo de terminar de hacer para enfundármelos en la cena de esta noche.

Además mi propósito malsano para este año que viene es hacerme egoísta, (si, ¿ya ven porque dije malsano?) Y es que 2010 fue el año de la entrega incondicional. Pero eso se acabo, ya no me llena y ya vi que ni funciona. Así que más que hacer promesas o llenar de palabras bonitas mi cabeza me dedicaré únicamente a escuchar, a sentir y a ponerme atención a mí misma. Quizá eso ayude un poco a encontrarle  el sentido a este nuevo año.

Si resumiera el 2010 en una sola palabra, esa sería “experiencia”. Una experiencia intensa, confusa, absoluta. Fue un año duro, poco esperanzador pero lleno de aprendizaje y eso último creo que lo hace finalmente un buen año.

Ok, así que vamos por los próximos 365 días y procuremos llenarlos de lo mejor para nuestra existencia, ¿no?… ¡Feliz 2011!

votar Comentarios desactivados




Dime cómo…

Palitrochadas

Cómo no extrañarte, si te pienso todo el tiempo.
Cómo no hacer mi cómplice a la Luna, si ella puede observarte cada noche.
Cómo hundirme en otro cuerpo, si el mío ya sólo reconoce el tuyo.
Cómo no enamorarme de tí, si eres el capricho de mi alma.
Cómo sacudirme tu esencia si me la dejaste impregnada.
Cómo obtener tu amor incondicional si no nos pertenecemos.
Cómo meterme en tus sueños, si no duermo a tu lado.
Cómo arrancarte de mi piel si ya te fundiste en ella.
Cómo alejar ese vacío por tu ausencia, si siempre estas presente.
Cómo me siento a olvidarte si te quiero tanto…
Dime amore mío… ¿cómo?
—————————————————————————————
Ok, lo admito. Estoy en modus enamoradus pendejus, ahí dispensen.
O a lo mejor es porque no he cogido en más de dos semanas, o ando borracha, o ando en cólico… ( o las tres cosas juntas… la fidelidad y la monogamia me están matando.. chales)
Y mejor me voy antes que todos seamos felices y comiencen a papalotear mariposas por este blog  y canten las aves.. y escurra chocolate derretido de la barra de google..
Este blog volverá a su programación habitual en el siguiente post. Lo prometo.

Anti-Grinch

Palitrochadas

En esta época del año, el síndrome de Peter Pan que padezco desde de los 10 años va in crescendo, si, cero ganas de ser una adulta, ¡y menos en estos días!

Y es que la Navidad es mi temporada del año favorita, a excepción del mundano frio que me despeina el talante, mi espíritu navideño no se ve menguado por mi depresión post-pérdida de empleo, ni por los pocos dineros en mi monedero, ni por los especímenes grinch pululantes propios de la época.

Y me refiero a los grinch, porque parece ya como moda ser uno de ellos,  esos seres que se quejan de comprar, de regalar, de recibir, de decir te quiero, de dar abrazos, de compartir una cena con la familia, de los adornos navideños, de la carcajada de Santa Claus, de los monos del nacimiento, en fin.. Si bien es cierto que puede ser época de estrés, soledad, nostalgia, aburrimiento y desazón para muchos, si, aceptémoslo, pero no dejemos que eso nos gobierne el espíritu y nos permita perdernos de muchas cosas buenas.

Recuerdo que de mi infancia los momentos más felices eran en Navidad y no por lo regalos, los cuales eran de tianguis y los juguetes sin pilas porque a nuestro querido niñito Dios (es decir, mi adorado padre) apenas le alcanzaba para poner la sopa de fideos en la mesa cada día. En realidad lo que nos hacia felices a mis hermanas y a mí era la convivencia con los primos y la familia, rezar el obligado Rosario antes de la cena, darnos el abrazo y pasarla bien.

A lo que voy es que eso de la felicidad es independiente de la época, la felicidad hay que trabajarla, cambiar de modos y ponerse a tono para poder experimentarla, no es fácil yo sé, pero se puede.

Les dejo con un mensaje de mi hermana, hablando precisamente de esto, y el cual me encantó, ahí a ver que se les queda.

Los quiero… pero festejando…
¡Felices fiestas!

votar Comentarios desactivados

Enamoramiento o…

Palitrochadas

¿Enamorado o enculado?

No, no damas y caballeros que deambulan por este espacio, estar enculado y estar enamorado no es lo mismo.

Este fue tema en una tertulia de esas de fogata y todo a la que asistí.  Dada la menuda o gran experiencia de los ahí presentes dedujimos que puede uno estar enamorado y además estar enculado, sí… ajá… sucede.

O puedes estar enculado y luego enamorarte de una persona, (si, habemos gente así de zonza).
Pero lo que no puede suceder es lo contrario: no se puede primero estar enamorado de la persona y luego encularte con ella (que si la terminas y luego te quedes con una ganas malsanas de seguírtela echando al plato, ahí ya es otra cosa).

Dícese de estar enculado cuando se entra en un estado de veto o prohibición, donde no razonas, no escuchas, no piensas, no comes, etc.

Ahora, en la definición de enamorado entra todo lo anterior pero además agregando reacciones secundarias como incertidumbre, altibajos emocionales, nauseas, felicidad indiscriminada, apendejamiento, algunas veces dosis de agresividad pasiva y exabruptos.

Cuando te enculas, generalmente lo sabes, aunque se lo niegues a tu mami,  a tu papi, a tu perro, a tu mejor amigo  y a la virgen María. Y luego, de que se te nota, se nota, y sabes a la perfección que en algún momento te cargará la fregada, eres consciente de ello y te preparas para recibir el doloso golpe.

Pero estar enamorado, es quedar tan vulnerable como un bebé en pañales… y pídele  al creador cobijo, resguardo y protección.

Así que concluyo que estar enculado es como agarrar un comal caliente a sabiendas que te vas a quemar y estar enamorado es como oler a carne chamuscada sin saber que ese olor proviene de tu propia mano.

Me rehúso al Twitter y al Facebook

Internet, Palitrochadas

Y como tantas cosas en mi vida sobre las que lanzo un escupitajo en línea directa hacia arriba, me declaro “no fan” de las redes sociales. Mi análoga vida tan gratamente llevada y vivida en bulbos hasta hace pocos ayeres y con la que he sido plena, llana y feliz se ha visto menguada gradualmente por obligación social. Desde que se inventaron los celulares he tenido solo tres de los baratitos, con que entren llamadas y me permitan llamar, mandar y recibir mensajes (aunque cuyos mochos caracteres maten mi honrosa ortografía) con eso me  basta.
Mucho me costó entrarle al mundo digital con eso del correo electrónico y a lo más lejos que he llegado es a adentrarme al mundo de los blogs y heme aquí.

Ahora resulta que el verdadero grial, la panacea, la solución a la crisis, a la hambruna, al narcotráfico y al sobrepeso son el Twitter y el Facebook, que estoy “out”, tengo un hueso de sujetador en la cabeza y ando con el mamut a un lado como niña de las cavernas porque no tengo cuenta de ninguno de estos mencionados, y es que lo único que me gusta como buena diseñadora, es el pajarito (del Twitter.. sin albur, malpensados).
Bueno de Twitter si tengo una cuenta, sólo que la he usado un par de veces y en serio no le encuentro el gusto, quizá sea porque soy demasiado parlanchina escribiendo y 140 caracteres no me ajustan ni de tentempié.

¿Y el Facebook? utilizarlo ¿como para qué? ¿para agregar como “amigo” a mis amigos, enemigos, lectores, visitantes, deudores, concubinos, favoritos, parientes, entenados, empleados, lacayos, compañeros de trabajo, antiguos compas de escuela, vecinos, tías abuelos, socios, colegas, acosadores?… ¡¿y que todos se enteren de la vida de todos?!! y ¡peor aún!, ¡de mi vida con todos!… mm… oh no gracias.

Procuraré no caer en las modas de las redes sociales, por lo menos hasta que la presión social me lo permita, o hasta que el que vende las tortillas con las que como los tacos de frijoles para mi sustento lo haga por medio del Twitter, ahí si ya qué; que lo mismo decía del Messenger hasta que encontré en la cibernética herramienta todo un mundo de posibilidades.

El desempleo me caerá bien

Palitrochadas

Estos días han sido así para mi persona como de tormentas de esas eléctricas, perdí a mi mejor amigo el viernes, el ultimo de los amores de mi vida se caso el sábado (no conmigo por supuesto) y renuncie a mi empleo de más de 10 años.
Y antes de tirarme del puente peatonal más alto de la comarca, decidí limpiarme los mocos, ampliar los horizontes e ir en busca de lo que la vida me depara.

Últimamente me ha dado miedo de mi el terminar con cosas, personas, amistades, etc, porque una vez que lo hago no hay vuelta atrás, se acabo, sin un minuto de tiempo extra innecesario. Sin un solo “Que tal si” posterior; lo hago apechugando eso de “saber cuándo es el momento para dejar ir”.

Eso me pasó con mi empleo. En la vida hay de dos sopas: una, la que te quita el hambre pero te deja con una sensación de desazón y la que te gusta mucho, pero te deja con hambre. Así que comes o no comes. Simple.
Es por ello, que hace unos días decidí dejar de comer de la primera sopa y renuncié a mi empleo que tenía desde que era yo una imberbe -profesionalmente hablando-.

¿Por qué renuncié? Por intolerante.
No soporto ya mucho lidiar con la cuadradez, pendejez, soberbia, individualismo e ingeniudidad, a menos que sea la mía y que además me paguen poco por eso. Odio levantarme temprano, odio que le pongan peros a mis ideas y odio que le quieran poner riendas a mi creatividad. Y, sobre todo, detesto que me apliquen el clásico-y-odioso “como yo pago, te callas”… Por eso y muchas cosas más me uniré a la larga fila de desempleados en este país. Aunque me tiemblen las piernitas de miedo porque no tengo ninguna opción clara de sustento en mi horizonte próximo.
No sé que haré, ni a donde iré a parar, no sé dónde puedo comer esa sopa que SÍ me gusta, no sé si me irá mejor… No tengo puta idea de qué camino tomaré ahora: sólo sé que estaré más tranquila y eso para mí vale más que cualquier sueldo.

Huyo antes de terminar en alguna institución mental olvidada recitando los colores primarios y clamando a Warhol clemencia en estado de esquizofrenia paranoica, no quiero convertirme en uno de esos seres que se quejan de tener lo mismo todo el tiempo, pero que hacen lo mismo todo el tiempo, estando de malas pulgas y en estado de enojo constante.

Estuve pensando… soy linda, inteligente, chambeadora, buena gente, sé lo que me gusta y sé lo que quiero; con eso basta, ¿no?… Ok, tal vez no, pero —por alguna extraña razón— confío en que me irá bien, así que mientras eso pasa, me limitaré a cantar: Hakuna Matata.

Así que mis queridos y amados, a partir de unos días más seré libre, envídienme u ódienme por ser una miserable tranquila… y después invítenme unos martínis.
Renunciando y aplaudiendo que es gerundio.

Julia

Palitrochadas

Y que me dedican una canción, por unos momentos se me puso la piel así como de pollo… brrr… me han dedicado canciones en mi vida, pero nunca una con mi nombre, wow… ¡que detallazo!

You need to a flashplayer enabled browser to view this YouTube video

votar Comentarios desactivados

Esas son lecciones de vida y no fregaderas

Palitrochadas, Para oídos sordos

Reconozco que el andar aventando pestes con la actitud y con la boca no lleva a nada bueno, de todos modos no remedias nada y sólo terminas por estresar a tu hígado.
Si, eso último no lo dije yo, ¿ah poco creen? lo dijo un buen amigo a quien quiero mucho y que es una de las dos únicas personas que cuentan con mi admiración estos días.

Siempre que le llego con quejumbres me conforta y me dice que no ande dejando pedacitos de piel por donde ando, que porque un día quedaré solo en las costillas. Es muy claro con sus ideas y de las poquísimas personas en mi vida que he visto son congruentes a la par de su proceder con lo que sale de su boca. Le digo que pese a su mediana edad, su alma es como de esas almas viejas y sabias que siempre tienen un sonriente consejo. Y amigo tan leal que bien podrías llegar a su casa a las tres de la mañana, con una alfombra enrollada de sospechoso aspecto y sin cuestionar agarraría su chamarra junto con una pala y se iría contigo a dar una vuelta.

Hace como menos de un año le diagnosticaron cáncer, de esos casos insalvables, dándole  unos pocos meses de vida. Estos días, cuando nos enteramos que cayó de repente en terapia intensiva en el hospital, a todos sus “compas” como él nos llama, se nos engarruñó el corazón a sabiendas que la hora sin duda está cerca.
Nos hizo pasar las de Caín porque pidió una cena mundana de tacos, cerveza y cigarrillos, los cuales pasamos de incógnito temiendo que nos fueran a cachar en el acto, nos llamó uno por uno y se despidió alegre. Insiste que se va a ir al cielo o su equivalente y no porque lo merezca sino porque sobornó dos que tres entes divinos para ganar un buen lugar. Su buen humor dentro de lo que cabe es reconfortante, aunque a más de alguno le sonó creepy convocó a una tertulia filósofica de las que hacemos siempre y hablamos sobre la muerte entre otros menesteres, en la cual terminamos ayudándole a escoger su ataúd de entre las fotos de un catálogo.

Es curioso, estoy triste, aunque no de la manera en que pensaba, más bien una gran sensación de vacío que no se me quita y me acompaña todo el tiempo. Desde que lo conozco, siempre ha tenido ese temple que le caracteriza y se ha tomado la vida y sus vaivenes con una desfachatez que da envidia, y su muerte no sería la excepción. Dos cosas me dijo que  me dejaron pensando, la primera: “que la razón, tu razón no te limite” y la otra es dar, pero no andar obligando a la gente a recibir. Si, aún las estoy masticando. Le digo que este proceso que está viviendo es toda una lección de vida para quienes le rodeamos, a lo que contestó un  “qué bueno” seguido de una sonrisa.

Y con un nudo en la garganta me pongo a escuchar su canción favorita y a orar a su salud en silencio.

You need to a flashplayer enabled browser to view this YouTube video

((Te quiero hermano)).

votar Comentarios desactivados

Ahh… el amor

ilustracion

Copiado y pegado desde el  El espíritu de los cínicos

votar Comentarios desactivados

Si vas a la FIL, que sea para sacudirte la ignorancia

Palitrochadas

Sabrán ustedes que soy de Guadalajara y que mi amado terruño tapatío estos días esta siendo asediado por mucha gente debido a la Feria Internacional del Libro, dicha feria se precia de ser la segunda más importante después de la de Frankfurt en Alemania y la primera en la lengua que hablaba el desde hace ya rato difunto Don Cervantes.

No me quejo en realidad de la gente en sí, es bueno ver personas de todas partes del país y del mundo, pero lo que si me esponja el talante son los atolladeros  por los que he tenido que pasar toda esta semana para llegar al trabajo a horas mas o menos decentes, ya que mi chamba queda a  tres cuadras de la dichosa feria, y la verdad mi paciencia estos días no esta como para ejercerla con la calma y contemplación de ver pasar pseudo lectores que se apilonan alrededor de la Expo.

Seamos realistas, mucha gente viene a la FIL porque esta de moda, por no perderse el evento cultural del año, a ver que se encuentra, por los conciertos de la explanada, porque que el vecino, la novia, el susodicho, el profesor, etc.. te dijo que no dejaras de ir.
Pero realmente pregúntome yo, ¿cuantas de esas cientos y cientos de personas que acuden los 9 días compran libros, y cuantas ciertamente los leen?

Lo bueno de la feria es que si te gustan los libros, amas leer y culturizarte a través de las letras es para ti como el equivalente a que un niño lo lleven a la fábrica de chocolates. Libros y libros de todos temas, grosores, olores, diseños, uff… como para devorártelos de una sentada.

Bueno, como oriunda y veterana visitante de la FIL, recomiendo que si van lo hagan a conciencia y a consumir cultura, porque si no, no vale la pena ni la cansada, ni la piernas hinchadas.

Les dejo unos tips que escribí en Móchate hace años para que se vayan cómodos y preparados a sacudirse la ignorancia.

De pata de perro por la FIL

Los quiero corazones… pero leyendo.

votar Comentarios desactivados