Bastantes males hay en el mundo a propósito, como para echarle más tierrita a los problemas de índole social, lo digo porque es absurdo que en estos tiempos se sigan manteniendo prácticas tan abominables como ésta.
La semana pasada, una ola mundial de protestas consiguió detener la ejecución por lapidación de una mujer iraní, Sakineh Mohammadi Ashtiani, quien es acusada de adulterio.
Aún existe la posibilidad de que Sakineh sea ejecutada, puede que ahorcada. Mientras tanto, las ejecuciones por lapidación continúan en Irán. En este mismo momento, quince personas condenadas a la pena de muerte están esperando ser lapidadas. En otras palabras, serán enterradas hasta el cuello, y morirán a causa de las pedradas que recibirán en la cabeza.
La lapidación es un medio de ejecución muy antiguo, consiste en que los asistentes lancen piedras contra el reo, hasta matarlo. Como una persona puede soportar golpes fuertes sin perder el conocimiento, la lapidación puede producir una muerte muy lenta. Esto provoca un mayor sufrimiento en el condenado, y por ese motivo es una forma de ejecución que se abandonó progresivamente a medida que se iban reconociendo los derechos humanos, junto con medidas como la tortura.
Actualmente, este procedimiento está localizado principalmente en países de África, Asia u Oriente Medio donde se castiga a las personas que mantienen relaciones sexuales ilegales. La ejecución por lapidación suele llevarse a cabo estando el reo tapado por completo con una tela (para no ver los efectos), enterrado hasta el cuello o atado de algún modo mientras una multitud de gente le tira piedras. Está extendido especialmente en países musulmanes de corte social fanático-radical de aplicación de la sharia (ley musulmana)también denominado fundamentalismo islámico.
Actualmente los hijos de Sakineh desesperados han lanzado una campaña contra la lapidación para salvar a su madre y que demuestra que la condena por parte de la comunidad internacional puede tener un impacto. Convirtamos el desesperado llamamiento a la justicia de esta familia en un movimiento que acabe con la lapidación de una vez por todas.
Existe una petición a firmar liderada por Avaaz en donde se pide a Al Ayatollah Ali Khamenei y a los líderes de Irán que pongan fin a la pena de muerte por lapidación y que revoquen la sentencia injusta en el caso de Sakineh Mohammadi Ashtiani.
Firmemos la petición.
