Como decía una vieja conocida a quien admiro mucho, mira: el enamorarse es algo que entra por las pupilas, se instala en ese órgano que tenemos llamado corazón y finalmente nos hace cosquillas unas pulgadas más abajo,… si, si, por allá por la entrepierna.
Me acordé de lo anterior porque tal parece que en estos días me emociona mas la vida de los demás que la propia, (¿será que tienen más vida que yo?… ouch.. que yo me esté preguntando tal cosa, no suena para nada bien), ayy no quiero ni detenerme a pensarlo, me da tirria.
En fin, que los enamorados en estos días me dan envidia y de la cochina (que no hay de otra). Recuerdo la primera vez que me enamoré, por allá en mi febril adolescencia, leía yo revistas románticas y me emocionaba cada vez que veía pasar aquel mozalbete dueño de mis madrugadores afectos, cuyo mayor acercamiento que logré con él fue el casarme, si pero en una kermes de la escuela el ultimo día de clases. Después de eso no volví a ver a mi amado esposo.
Ya en la juventud, como que de repente se me funde el foco y ando confundiendo los amores con las pasiones insanas y avasalladoras, y eso hasta la fecha.. uff.. lo bueno que a mí el enamoramiento me dura 5 minutos y luego se me pasa.
Y es que les decía que los enamorados me dan envidia estos días porque un allegado amigo mío anda hasta las cejas por su individua que la tiene más pegada a su ser más que a su aura y no habla de otra cosa hasta el punto del hastío, pero que quieren, así somos.
Al comienzo todo es nuevo y excitante, -¿no les parecen familiares esos sentimientos?- Como si anduvieras drogado permanentemente, nada malo puede pasar, él o ella es absolutamente perfecto (a) ante tus ojos, nada ni nadie importa y de repente la vida tiene más color, el odioso café mañanero de la oficina te sabe a gloria y una hora de conversación con tu mamá por teléfono quejándose de la vecina, ni siquiera te inmuta porque solo estas pensando en tu nueva alma gemela.
Ah, pero después de unos dos o tres meses, hay ciertas cosas de él o ella que te comienzan a hacer cosquillas, como a molestar, pasan menos tiempo juntos, ya no te emociona tanto verle pero todavía estás feliz de que esté contigo y disfrutas de su compañía. Quizá el sexo es fenomenal, tienen los mismos hobbies o intereses. Lo examinas con detenimiento y encuentras muchas cosas como diferencias de personalidad, valores, ambiciones, metas personales, etc… pero bueno, aun existen cosas que te indican permanecer ahí.
Luego, llegas a un punto en el cual te preguntas si te quedas ahí para lo que sigue, o te vas porque no es lo tuyo.
Así es la fase del enamoramiento, es requetechula en todo su esplendor, mientras dura.
Achs… es una lástima que no sea para siempre, pero no importa, hay que enamorarse las veces que sean necesarias, hasta que llegues hasta el tope, ¿y cuando es el tope?, seguramente cuando lleguemos ahí lo sabremos.
