Aunque creo no poder, venía yo rondando hace días la idea de darle gusto a mi yo puritana y acatarme hasta nuevo aviso al celibato total de manera física, mental y moral, darme tiempo, hacerme egoísta y pensar en mi y en nadie más, recuerdo esos tiempos en que yo era realmente feliz tan sólo pensando en la inmortalidad del cangrejo y no en la mundana vida social que me rodea.
Para los corazones zarandeados que ya fueron y vinieron de vuelta como el de su servidora, la cual ya esta dudando de su capacidad para sostener una relación de pareja social, moral y psicológicamente sana y aceptable, es normal eso de la diferencia de caracteres cuando de andar queriendo empatizar en pro de una relación se trata. Después de que hace cosa de mas de un mes había yo abandonado la misión y el guajiro sueño de encontrar al posible futuro dueño de mis quincenas por medios como el Internet, la recomendación ajena y en algunos casos de endilgación sin permiso de sujetos para salir “en pareja” por parte de los amigos, una cita más a ciegas realmente no me causa tanta comezón como en antaño; lo que si es que, lo medio incómodo y el nervio del momento no pasan.
Así que después de varias charlas por el messenger y súplicas disfrazadas hechas por el individuo en turno, decidí aceptar una más, dar otra vuelta y apechugar el hacerme de un amigo más para el acervo por lo menos, si esto del amor a primer vistazo con lupa no resultaba.
Cena medio formal en restaurante medio popis de la comarca, me llegó con flores, lindo detalle, a sabiendas que son los tulipanes mas bien los únicos que cuadran con mi remilgosa persona, creo que tengo que quitar eso de mi perfil. Pero aún así, lindo detalle.
Quiso ordenar por mí, mala señal, un tache en el checklist. Me gusta escuchar a la gente, considero que cuando hablan de más es cuando realmente dejan ver su ser interior, sin embargo el tipo se la pasó hablando todo el tiempo y culturizándome sobre finanzas y política y al último quejose que era yo de pocas palabras asumiendo por supuesto que pasaba lo mismo con mis ideas; de las cuales muchas, pero muchas no combinaban ni por casualidad con las de él. Ni hablar, y aunque la única delicia de la velada fue la cena, tanta parafernalia y preparativos no dieron resultado.
La neta ya me canse, si Diosito me quiere ver emparejada en buen plan tendrá que mandarme a alguien que cuadre con mis gustos y preferencias que él a la perfección ya conoce, y que lo haga por correo o paquetería, o así de plano me lo aviente y me caiga del cielo; si eso pasa, prometo portarme a la altura y ponerme en paz, pero en lo que haces eso también te ruego Diosito que no dejes de ponerme con quien entretenerme como hasta ahora, por lo menos para que no se haga fatigosa la espera.