Estoy casi segura que mis debilidades sentimentales se deben a las canciones de Camilo Sesto; Marisela o Pimpinela que me chutaba involuntariamente a los 7 años. De otra manera no me explico cómo es que mis desequilibrios emocionales me patean el trasero cada que pueden.
¿No les ha pasado que cuando te sucede una cosa, luego te sucede otra del mismo calibre y otra? Se dejan venir como en carambola.
Verán, a lo largo de los años había yo desarrollado cierta inmunidad a eso de andar demostrando sentimientos (ciertamente vive una más tranquila) … brrr.. pero últimamente me estoy haciendo débil, chillona, más nena de lo normal o quién sabe qué demonios.
Generalmente eso de desentelarañar mi cabeza lo saco a base de decir pestes y andar de mal genio, pero esta vez mis tormentos internos me han salido de manera inesperada. Mi cuerpecito, el muy traicionero en lugar de andar guardando secretos, los ha sacado en forma de enfermedades, de todo me ha dado estos días: gripe, tos fuera de lo usual, dolor de estómago y hasta mis ovarios han refunfuñado. Y luego voy con el doctor y me dice que con el jarabe de cereza recetado mejorarán todos mis males. (Si usted supiera, pensé entre mi).
Además la he pasado de un estado sentimetaloide a otro, traía en la guantera del coche un paquete de pañuelos desechables desde hacia añales y aun estaban sin abrir, para una emergencia o algo, ahora, no solo los he usado sino que además ¡he comprado otro nuevo!. Lloro hasta porque el semáforo se pone en rojo y me rio a carcajada pelada de los horribles chistes sin chiste de la gente.
Y luego le echo la culpa a las hormonas de mi hermoso cuerpecito que andan deambulando como si cocaína hubiesen ingerido o a los zapes que me ha dado la vida en días anteriores, si, estos últimos deben ser: parte de mi esperanza de independizarme en cuestiones laborales este año se fue por el resumidero, a mi pasión insana no sé qué le pasa últimamente, apenas me habla, mucho menos me coge el maldito insensible, llevé a mi progenitor al médico y me dice que los exámenes de su corazón salieron mal, nada de qué preocuparse según él, que mandará hacer otros; mientras, ya nos dejó con la duda el muy indino galeno, y luego fui víctima de una propuesta indecorosa que ni sé cómo manejar, eso entre otras tantas cosas más; sí, todo eso debe ser; algo tengo que aprender, atravesar, dejar ir o apechugar, todavía no sé.
Ya me extraño a mí misma así que lo tendré que averiguar. Pero en lo que eso pasa, sigo con mi vida mundana y me voy a ver la telenovela.

febrero 24th, 2010 at 3:04 pm
quieres unos tafilitos que le robé a mi madre?
ánimo ánimo… eso me dicen a mí, eso te digo yo a ti.
febrero 25th, 2010 at 5:42 am
Hola Julia.
Gracias por la referencia a mi blog.
Me he divertido leyendo el post.
No conozco con seguridad el origen de mis debilidades sentimentales y aunque no las vinculo con las tuyas,Camilo Sesto; Marisela o Pimpinela, no me son extraños .
Y sí, cuando te sucede una cosa, posteriormente le siguen otras del mismo calibre y en ocasiones en cascada.
Pero… ..ya lo cantó Joaquín Sabina (mi predilecto) “… la vida te da champán y después chinchón”.
Sobre la propuesta indocorosa, un muy buen amigo, compañero de noches sin fin, solía decir:
“La más sincera intención esconde siempre un oscuro deseo”. Referido claro a salir de noche a tomar unas copas para conocer gente, se supone.
Bien, Encantado de conocerte.
Un abrazo