Me zarandearon el tapete

Palitrochadas Agregar comentario

Me zarandearon el tapete que estaba yo pisando, tanto que casi me caigo.
Paseando en un coctel de una galería, me encontré  a aquel ex que me dejo una herida tan profunda que ni con banditas cerraba oigan ustedes, le saque la vuelta lo más que pude pero me lo topé de todos modos, me temblaban las piernas, se me subió la presión y casi me da taquicardia, pero aún así pude darle la mejor de mis sonrisas, no derramar el refresco que traía en la mano y sacar de mi boca sin titubear un amable “¿cómo estas?”

Lo de la herida fue hace como un año, recuerdo que andaba yo como puercoespín a la defensiva. Ahora que está cicatrizando, y ya que las aguas se han tranquilizado pudimos hablar como la gente decente, (dado el último episodio) sin que mi persona comenzara a gritarle y reclamarle que me dejara en paz, que parara de llamar a las 4 a.m. para cantarme en tono mariachero “pero este terco corazón..”, cada que se le subían los tequilas..

Que desgastante de veras, con lo que odio que me perturben mi sagrado sueño, (bien que lo sabes).

La tensión se podía cortar hasta con tijeras sin filo, aparentemente ya no quedaba tema de conversación alguno, así que la plática fue desde el clima hasta el consabido e incomodo ¿en qué andas? (que más bien a mí me sonó a “¿con que sadista en turno andas?” y se lo dije). Nos conocemos tan bien que ya nos tenemos bien medidos, así que no podía mentirle.

Después de pedir perdón e insinuarme por millonésima vez que regresáramos, por millonésima vez le dije que no, que mi corazón ahora funciona como reloj antiguo porque esta remendado con cinta Scotch desde que él me lo rompió.

Esta vez no insistió, se despidió con un abrazo y un beso en la mejilla y salio de ahí, dejándome con un amargo sabor de boca, preguntándome qué le debo yo al universo para pasar por tan bochornosos momentos.
Quise seguirlo, tomarlo del brazo, decirle que no quería ser cruel, que aunque no me creyera, decir que me dolía su dolor, pero hay cosas en las que es mejor contenerse y se fue.
De los adioses en mi vida, este es el que más me ha dolido, y yo que pensé que ya no me quedaban lagrimas para tí en este mundo, se me salieron dos y de ahí otras dos y otras mas que me acompañaron todo el trayecto del camino a casa.

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3 Respuestas to “Me zarandearon el tapete”

  1. Julio Dice:

    Precioso. Si es ficción como si es verdad, parece ambas. Creo que eso que cuentas nos ha pasado a todos -hombres también, aunque lo ocultamos más-. ¡Un abrazo! ^_^

  2. Julia Dice:

    Me temo tocayo que esto de ficción no tiene nada, eso quisiera yo… ouchh!
    Así las cosas, esas que a nadie se le desean pero tarde o temprano nos pasan a más de alguno.

  3. arkaitz Dice:

    Muy bueno,.en aquel momento para ti no mucho,..pero muy buen post. Son lagrimas que a todos se nos han caido en algún momento de nuestra vida, pero,…C’est la vié, como dicen los franceses.
    Un beso, muxu bat.