Se me sonrojan las mejillas y mi cara se ha vuelto tan roja como un tomate, y no es para menos, ya que me han invitado a participar en un concurso para relatos eróticos en el genial y altamente recomendable blog Erotikamente, cuyos menestres sexosos escritos ahí son de buena calaña, y pues me he animado a participar para deleite o desgracia de ustedes mis amados lectores.
He hecho ya varios borradores y he sacado buenos relatos, no sé aún si los meteré a concurso, quizá se quedarán por ahí para satisfacción mía, propia de mí, o a como están los tiemposde crisis igual los vendo como guión inspirador para una porno, en fin, que a lo mejor solo publico este, que quizá no sea el mejor, pero en este momento es el que más le cuadra a mi impúdica persona; que por cierto esta más que dedicado a mi pasión insana, y con un buen trozo de lujuría como cereza para el pastel (disfrútalo ricura), y a ustedes no me queda más que invitarles a que lo lean, claro, bajo la advertencia de que contiene lenguaje erótico explícito, para que no se me paniqueen por ahi del 4to. párrafo.
Ah! y no dejen de leer los otros, que para culturizarse en estos temas están bastante bien..
Iba yo a publicarlo por allá en aquel blog, pero como La Palitroche le entra a todo, ni modo, y a riesgo de que Mr. Google me tache de indecente por utilizar palabras que no se escuchan en una tertulia común y corriente pues apechugo.
Bueno pues lean, lean.. y no juzguen por favor… solo voten si les gusta o abstenganse de.. si no. Gracias.
Advertencia: Si eres menor de 18 años, ni des clic en el enlace para continuar, no quiero yo ser la culpable de tus pubertas calenturas.
====================================================================
Así empezó todo
Un desvarío amoroso me tenía apresada desde hacia tiempo, dicen que no hay ser mas indefenso que aquel que le han roto el corazón…
Una mujer cae rendida cuando en serio le gustas o cuando realmente se encuentra vulnerable.
Y así empezó todo. Un buen día sin querer, esa amistad entre tú y yo, se tornó en algo más, estaba yo tan vulnerable que te conté uno de mis secretos y tú como buen voyerista quisiste saber más, me preguntabas.. me atosigabas.. por un momento me arrepentí de contarte mi historia, ¿Cómo te atreviste a entrar así como así a mi intimidad?, …pero tu aferración fue tal que nos hicimos cómplices en aquella conversación y ni 5 minutos pasaron cuando me dejaste saber tus intenciones, me preguntabas y yo te contestaba.. parecía que intuías que no estaba tan a disgusto, aunque me empezaste a poner nerviosa. Ya habíamos cruzado la línea.
Y las cosas se fueron dando, la conversación se fue calentando, me follaste la mente mucho antes que el cuerpo… no lo podía creer.. la cruda moral comenzó a taladrarme la cabeza, aquello no era correcto, no podía estar sucediendo.. pero mi lujuria le ganó a la razón y a cualquier conversación que pudiera yo tener en la cabeza en ese momento, atraída además por esa seguridad que siempre hay en tí de saber y de conseguir lo que quieres, sin miramientos.. y que ahora es lo que más me gusta de ti entre otras cosas; y me conseguiste, ni cuenta me di pero lo hiciste, tanto que fui yo la que propuso un motel y tu de inmediato aceptaste.
La tensión de nuestros nervios y nuestras ansias se podía cortar con las uñas, durante el trayecto hacia el motel en el coche ni hablábamos.. no sabía que es lo que estabas pensando, o quizá no pensabas en nada, solo en cogerme.. hasta ahora no lo sé.
Una vez ahí solos, en esa habitación de motel que desde ese momento se convirtió en algo tan nuestro, en nuestro refugio, la habitación con el número 30, ¿te acuerdas?..
Ni hubo tema de conversación, sólo el nerviosismo de ambos a flor de piel, me tumbaste sobre la cama, un beso tuyo me sorprendió, nuestras lenguas comenzaron a buscarse, nuestros dientes a morderse los labios mutuamente, tus manos comenzaron a reconocer el terreno, me quitaste la blusa, mis sostén te estorbaba así que sin miramientos lo quitaste también, me besabas el cuello con tanta intensidad y luego bajaste a mis pechos, esos pechos que me habías dicho que eran como un sueño, por tanto tiempo inalcanzable, ahora estaban ahí expuestos ante ti, podías hacer con ellos lo que quisieras, los besaste, los lamiste, los chupaste, los succionaste, los estrujaste, mientras yo observaba con mirada lasciva todos tus movimientos. Estuviste ahí hasta saciarte.
Mi mente aun gritaba que aquello no era correcto, pero a mi cuerpo no le importo, respirábamos agitadamente con el roce de nuestros cuerpos, tus manos se colaron por debajo de mis pantaletas, tus dedos con gran maestría juguetearon y me penetraron arrancando mi primer gemido, tu lengua bajaba y subía por mi vientre, volvía de cuando en cuando a mezclarse con la mía, y así paso mientras mis manos acariciaban tu espalda clavándote las uñas y mi cadera se movía al compas de la tuya, cerré los ojos en el estremecimiento de mi cuerpo y sentí como me desvanecía…
Finalmente mi boca se encontró devorando tu pene, ingiriendo ese aroma y ese sabor en ese entonces desconocidos para mí y sin los que ahora no concibo mis días. Lo chupé y lo succioné, lo sentí mío como no había sentido algo mío desde hace mucho tiempo, ahora sé que me pertenece y son incapaz de imaginarme compartiéndolo con alguien más. Tu expresión de placer me indicaba que no tardarías en llegar al orgasmo, y asi sucedió, te veniste en mi boca y ese sabor salado me supo a miel, tanto, que se me ha hecho costumbre dejarlo reposar el mayor tiempo posible como si fuese un buqué para conservar tu esencia.
Y ahora meses después de que el destino nos ha traído jugando, con abrazos clandestinos, con besos fugaces, con roces buscando lo prohibido, con sonrisas disfrazadas de las ganas de tenernos, con nuestro olfato que ya reconoce la fragancia de nuestros cuerpos, una verdadera revolución se desata en mi estómago con solo saberte cerca, con solo oír tu voz, que humedece mi entrepierna al verte y que me hace padecer la urgencia de sentir tu piel y que tu sientas la mía, que me tomes y me hagas tuya una y otra vez, con todas sus variaciones como sólo tú sabes hacerlo haciéndome sentir como ese primer día.
Qué bueno que hay cosas que no cambian.. si hace frío, si hace calor, si llueve, lo que quiero es estar junto a ti y seguir siendo tu amante.

Febrero 8th, 2010 at 6:48 am
Maravilloso relato!
He quedado fascinado con tu sensibilidad y erotismo.
Gracias por tanto.
Febrero 8th, 2010 at 6:55 am
[...] – Julia con “Así empezó todo” [...]
Febrero 8th, 2010 at 6:57 am
[...] Julia con “Así empezó todo” [...]
Febrero 8th, 2010 at 7:19 am
[...] – Julia con “Así empezó todo” [...]
Febrero 8th, 2010 at 10:54 am
Pues no está nada mal, y con esto quiero decir que el relato está pero muy bien. No me resulta nada ofensivo, más bien erótico que pornográfico. Mucha suerte y lo del buqué, mi imagen favorita. ^_^
Febrero 16th, 2010 at 10:06 am
[...] – Julia con “Así empezó todo” [...]
Febrero 16th, 2010 at 10:18 am
[...] – Julia con “Así empezó todo” [...]
Febrero 26th, 2010 at 5:05 pm
[...] – Julia con “Así empezó todo” [...]
Febrero 27th, 2010 at 3:03 am
[...] – Julia con “Así empezó todo” [...]
Marzo 2nd, 2010 at 9:54 am
Lindo relato, Julia!!
me follaste la mente mucho antes que el cuerpo… no lo podía creer.. la cruda moral comenzó a taladrarme la cabeza, aquello no era correcto, no podía estar sucediendo.. pero mi lujuria le ganó a la razón
Lo chupé y lo succioné, lo sentí mío como no había sentido algo mío desde hace mucho tiempo, ahora sé que me pertenece y son incapaz de imaginarme compartiéndolo con alguien más > Vaamos, no seas avara y compartíiiiii!!!
Marzo 7th, 2010 at 2:45 am
Me gusta tu sensibilidad