Entre los ojos hinchados de tanta desvelada y el calambre que parece se ha enamorado de una de mis rodillas (porque no la deja ni a sol ni a sombra), me levanté el día de hoy con las tripas hechas nudo, y es que motivos como éste hacen que en lugar de ver el noticiero matutino ande yo cambiándole al canal de las caricaturas para comenzar el día mas o menos de manera esperanzadora.
Y para nada me hace gracia que el presidente interrumpa mi novela nocturna, cuya trama, créanme, es mucho más interesante que su voz parlando para pedir que comprendamos y hagamos un esfuerzo por salir adelante con lo que el buen creador tiene por bien procurarnos cada día, o el secretario de hacienda explicando los maravillosos beneficios de un nuevo impuesto, no, eso no les basta y hoy a primera hora de la madrugada, los comodines miembros de la cámara de diputados y senadores, que en lo que tu y yo estábamos en los brazos de Morfeo, se dedicaron a maquilar el paquete fiscal para el año venidero que incluye un menú de un aumento al 16% del Impuesto al Valor Agregado (IVA), al 30% del Impuesto Sobre la Renta (ISR), la creación de un impuesto a las telecomunicaciones de 3%, así como aumentos en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de diversos artículos.. oouuuchh!!
Si ya nada más eso faltaba, que nos perturben una de las cosas que tenemos todavía gratuitas: el sueño. Por qué… ¿cómo es que voy a dormir el día de hoy? ¿con el temor que amanezcamos con un impuesto sobre el impuesto?, eso si que me acalambra las ganas.
