Por la ley de mis ovarios

Palitrochadas Agregar comentario

“Eso es lo que yo digo y eso es lo que se hace”… esa frase desde siempre me ha dado comezón, sobre todo si viene de la boca de algún aireado vejete machista, de esos pertenecientes al patriarcado, pululante aún, en el seno de algunas familias mexicanas, y a quienes por tener más años encima que los demás se les debe respeto tanto a sus canas como a sus creencias.
No digo que todos nuestros ancianos sean así, pero estos sujetos nada que ver con los abuelitos tiernos sacados de personajes de cuento, no señor.
De mis dos abuelos, uno era de esa calaña, (al menos eso me cuenta mi tía) ya que murió mucho antes de que mi padre liberara el espermatozoide del que soy producto, el otro, en los 5 minutos que estuvo en mi vida era lindo, pero no, no le llegaba a los personajes de cuento.
Por fortuna estos especímenes han ido desapareciendo y ahora los hombres son más conscientes que esto del machismo ya no encaja en estos tiempos.
Y que bueno que eso de los alfa male, no ha salido del todo airoso, ya que casi siempre cuando existe alguien así, generalmente existe una mujer que le acompaña, esa que al final tiene la última palabra en la cuestión de toma de decisiones y sobre todo cuando se trata del bienestar de su estirpe familiar.Su poder reside en su manera de mandar o pedir las cosas de una forma no autoritaria, sino sutil, suave, casi imperceptible; a la cual los demás se terminan rindiendo.
Ciertamente las mujeres tenemos ese don el cual se pule con el tiempo, supongo yo, ya que conozco doñas que tienen muy afilado el colmillo. Incluso se llega a  hacer de manera inconsciente, algunos le llamarán salirse con la suya, pero ¡ya que!.
Ese, parece ser el poder de las mujeres, y sin querer sonar feminista extrema, pues como ellos dicen Por la ley de mis hue.., pues mucho mejor se oye Por la ley de mis ovarios.
Por cierto que el tema se me ocurrió en base a esta anécdota que me encontré:

”Había 11 personas colgando de una cuerda que caía de un helicóptero.
Eran 10 hombres y una mujer. Todos decidieron que alguien se tenía que soltar de la cuerda porque de lo contrario la misma se rompería y todos morirían.

No podían ponerse de acuerdo en quién sería la persona que se soltaría. Finalmente, la mujer dio un discurso muy conmovedor de como ella iba a dar su vida para salvar a los demás porque las mujeres estaban acostumbradas a ponerse a un lado por el bien de sus esposos e hijos, cediendo ante los hombres y sin recibir nada a cambio.
Cuando ella termino de hablar, todos los hombres empezaron a aplaudir… “

¿Ahora ven de lo que les hablo? Nunca subestimen el poder de una fémina.

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