Justo en medio estaba yo de una plática de esas propias de la estirpe masculina, y como esta vez no se trataba ni de futbol, ni de mujeres de grandes bubis, sino de autos, decidí poner atención al asunto que un par de caballeros discutían con singular ahínco, dando cada uno a su parlanchinería una importancia tan grande como la cortina de humo de cigarrillo que inundaba la estancia en aquella tertulia.
Y es que hablaban de La Prueba del Alce. A primeras vistas y espulgando mi acalambrado cerebro por la cerveza ingerida deduje yo que se trataría de alguna prueba de esas para medir el nivel de testosterona y ser comparada con la de algún animal rumiante de cuatro patas. Pero los hombres ofendidos al instante me sacaron de mi error.
Resulta que La Prueba del alce es uno de los tantos test o pruebas que se hacen para calificar la seguridad entre los modelos nuevos de coches.
Dicha prueba consiste en circular por un carril delimitado por conos a 60 Km/h, posteriormente, se da un volantazo hacia otro carril separado (generalmente a la izquierda) y delimitado también por conos, para finalmente, volver al carril por donde se había iniciado la marcha. Demasiado revoltoso ¿no creen?, pero como mi mente es grafica pues dibujado se ve así:
Si en esta prueba, el coche no queda patas arriba, o sea, que no se vuelca, se dice que ha pasado la prueba del alce con éxito. (Vaya parámetro de calificación, y supongo yo que es infalible).
Imagino que el individuo a quien se le ocurrió dicha prueba seguramente se le atravesó un cornudo alce por el camino y debe haberse sacado un susto de muerte como para bautizar tan coloquialmente a dicho test.
En 1997 esta prueba ganó notoriedad, ya que se realizó en un carrito de esos de la Mercedes Benz, (el clase A para ser exactos) en la cual uno de los periodistas que la hizo se volcó, fallando el coche la prueba, por supuesto.
Como a los fabricantes de la mercedes les da tirria cualquier anomalía respecto a su insignia y renombre pues equiparon al cochecito desde entonces con el control de estabilidad, aún muy inusual por aquellas épocas.
Así se hace la Prueba del alce..
y acá una prueba que no fué precisamente un éxito…
Me quedé pensando… si dicha prueba la hubieran bautizado acá en México se hubiera llamado La prueba del Microbus, (si logras esquivar unos de esos individuos eres todo un as al volante) aunque también se pudo llamar La Prueba del limpiaparabrisas, del vendedor de tarjetas de celular, o Prueba del chiquillo detrás de la pelota, etc, etc.


Julio 22nd, 2009 at 11:36 am
Anda que no me he cansado yo de explicar lo del control de estabilidad (ESP) del Clase A para tooooooooodo aquél que venía a compar un Mercedes.
Sí cielo, yo he dedicado cuatro años de mi vida a vender Mercedes Benz
Si hubiera tenido por aquél entonces esta entrada gustosa les hubiera girado la pantalla a “losSeñoresClientes” para que disfrutaran con tu post y me dejaran de acribillar con sus dudas.
De todos modos decirte que yo me alegré de que aquel periodista volcara (viva la prueba del alce!!) porque de ese modo el ESP se puso de serie en toooooodos los coches. Y eso es seguridad para los ocupantes.
Un besazo.