Las penurias que pasó Miguel Angel al pintar la Capilla Sixtina
Arte, Sacudiéndose la ignorancia Agregar comentarioEsta es la escena más conocida de la capilla, “La creación de Adán”.
Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni, mejor conocido como Miguel Ángel, escultor, pintor y arquitecto italiano. ¡¡¿Quién no ha oído de él?!!
Seguro hemos visto al gran David, La piedad de la basílica de San Pedro en Roma y qué decir de la bóveda de la Capilla Sixtina.
Allá por los ayeres de 1508, el papa Julio II, hizo el encargo a Miguel Ángel de pintar la estrellada y azul bóveda de la Capilla Sixtina, la idea del papa era que Miguelito pintara sólo a los doce apóstoles, pero claro que el genio de este señor le daba para más e inició pintando algo más grande y complejo.
Esta obra, podríamos decir que le costó pintarla a Miguel Ángel algunas vértebras del pescuezo. Echemos un ojo a su historia y veremos por qué.
Miguel andaba por esos día realmente enfurecido, ya que el propio papa le había negado meses antes la construcción de su tumba, obra que el artista consideraba la obra de su vida.
El proyecto que tenía en mente constaba de una planta rectangular y de forma piramidal escalonada de tres pisos, con una gran cantidad de figuras escultóricas (como 40 para ser precisos, todas y cada una talladas por él mismo).
Miguel se pasó cerca de 8 meses juntando mármol de Carrara para la obra y de pronto el papa por encomienda del arquitecto Bramante, le dijo que dejara el proyecto y se dedicara a pintar la capilla.
¡Imaginen el enojo del señor!.
-“Pero yo ni siquiera soy pintor”-, decía, -“No tengo experiencia en hacer fresco, ¡¿Cómo se le ocurre?!”.
Y así era, Miguel Ángel carecía de experiencia en ese ramo, recordemos que la técnica del fresco consiste en pintar sobre el yeso fresco (anteriormente se usaba cal) y terminar antes de que éste seque.
Según palabras de Giorgio Vasari, para pintar en fresco era necesario “…realizar en una única jornada toda la escena…La obra se ejecuta sobre la cal aún fresca, hasta concluir la parte prevista… Los colores aplicados sobre el muro húmedo producen un efecto que se modifica cuando se seca…Lo que se ha trabajado al fresco queda para siempre, pero lo que ha estado retocado en seco se puede quitar con una esponja húmeda… “
Michelangelo empezó el trabajo el día 10 de mayo de 1508, rechazando la colaboración de pintores expertos en frescos; también hizo quitar los andamios que había colocado Bramante y puso unos nuevos diseñados por él.
Mientras trabajaba en su primer fresco (El Diluvio), tuvo problemas con la pintura, la humedad alteró los colores y el dibujo, tuvo que recurrir a Giuliano da Sangallo para su solución y volver a empezar; así Miguel Ángel aprendió a fuerza de sufrimiento la técnica del fresco.
La superficie pintada en un día se llama «jornada»; la escena de La Creación de Adán, una de las más espectaculares de la bóveda, se realizó en ¡dieciséis jornadas!.
Aunándose a eso, los dolores del cuello que sufría eran intolerables ya que había que permanecer con la cabeza inclinada hacia arriba por horas, las lesiones no se hicieron esperar; y cuatro años en esas posiciones causaron serios problemas en los tendones de su cuello, alterando por supuesto su fisonomía.
Incluso llegó a escribir poemas que relataban semejantes jornadas (si, también tenía cierto don para las letras).
Escribió a su amigo Giovanni da Pistoia unos sonetos como éste con tono humorístico y burlesco:
«Defiende tu ahora, Giovanni, mi muerta pintura y mi honor, pues ni éste se encuentra en buen lugar, ni yo soy pintor».
El artista también estuvo bajo la tensión de las continuas discusiones con el papa. En una ocasión, a los dos años de empezar a trabajar en la bóveda de pronto apareció Julio II demandando quitar los andamios para ver los avances.
Al menos se mostró satisfecho ante el enojo de Miguel Ángel, que por las prisas por acabar la pintura y los pagos que no recibía, notó que los andamios no le permitieron ver que había tenido fallas en el uso de la perspectiva y la dimensión de una que otra figura, las cuales tuvo que desbaratar y volver a hacer.
Finalmente, la gran obra de la pintura de la bóveda se presentó públicamente el 31 de octubre de 1512; demostrando así que con la pintura era capaz de expresarse con la misma grandiosidad que en la escultura.
Miguel Ángel sabía de su gran genio, era un ególatra, pero creo que nunca imaginó la repercusión que su obra tendría para el resto del mundo y su valor acrecentado con el paso del tiempo.
Se puede ver la Bóveda de la Capilla Sixtina en formato panorámico, (es necesario dar clic una segunda vez en la sección que elijas para ver más detalladamente).
Vista Panorámica de la capilla.
Biografía:
- Historia del Arte Salvat de “Editorial Salvat”
- Wikipedia:http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_%C3%81ngel



Mayo 6th, 2009 at 5:36 pm
mnhyd
Mayo 6th, 2009 at 5:39 pm
muy interesante …se agradece toda esta informacion…queda una vez mas en manifiesto….el genio y creatividad del maestro MIGUEL ANGEL