Es curioso que aún el calendario cívico sea gobernado por el calendario religioso, hoy es el segundo día de la semana santa y la ciudad esta como de vacación. Estos días que deberían de ser de culto, resguardo y reflexión, son ya un buen pretexto para tirarse a la carretera en busca de un turistero destino de playa a donde ir a lucir las sobradas carnes, enfundadas claro, en un ajustado traje de baño.
Y aunque no esté oficialmente escrito en algún parte el país se paraliza, por lo menos del jueves al domingo. Y no importando la crisis, siempre hay a donde huir, no faltan las playas “caseras” hechas para la ocasión o la clásica visita al balneario de la comarca.
Para quienes a falta de ganas y de billetera llena nos quedamos sobándonos el ombligo, la ciudad se vuelve algo similar al paraíso, ya que la escasez de coches e individuos se deja ver en todo su esplendor. No es de extrañarse que haya más lugares para estacionarse. Y que decir acerca de la hora que haces de un destino a otro, la cual pasa mágicamente a durar 10 minutos.
En fin, bendita vacación, son los mejores días del año después de las navidades en lo que a mí respecta. Y no es que no quiera a mis paisanos, pero si de vez en cuando se desaparecieran en grandes proporciones como en esta ocasión, sería yo más feliz.
