Entre la escasez de pesos y la crisis de valores (y no hablo de los financieros si no de los de la gente), que parece que ya ni existen, he quedado como oveja trasquilada tras la pasada quincena, ya que ni un pelo de lana me ha quedado para siquiera cubrirme mi vulnerable pellejo.
Este mes es mi suplicio ya que me ha llegado la hora de hacer los pagos anuales; entre otros el seguro del coche, cosa que en estos días además de obligatoria es necesaria, y no es que desconfíe de mis habilidades tras el volante si no más bien desconfío de las de los demás, porque no basta persignarse cada mañana y aventarse al vaivén del tráfico de la ciudad, donde no falta un ingrato que quiera pasarse de listo con las velocidades y termine encaramado en un poste de luz, claro, no sin antes llevarse tres o cuatro cristianos de corbata. Y tampoco basta llegar al trabajo donde a falta de estacionamiento VIP con vigilancia, hay que dejarlo a la vuelta de la esquina y no hacer nada más que echarle la bendición y encargárselo al creador para cuando a la salida lo encuentres tal y como lo dejaste.
Pero lo que realmente me esponja el talante es hacer el pago anual de la inmunda tenencia vehicular (impuesto que desde algunos ayeres, desde 1968 para ser exactos, a más de alguno le estruja el hígado) creo, sin temor a equivocarme, que somos el único país en este incauto mundo que tiene que pagar por andar en patas de hule por estas calles dignas de un pueblo olvidado en un país tercermundista. Y entre más nuevo el coche, más pagas$$$,.Grrrr..
Lo bueno que andan ya los diputados y senadores haciendo por fin algo por el prójimo, maquilando una ley que de llevarse a cabo, el año que viene evitaría que pagáramos tan horripilante impuesto, pero mientras eso sucede pues no me ha quedado ni para mis chicles, así que inmutable esperaré lo que me depara el destino para la siguiente quincena.

marzo 16th, 2009 at 6:04 pm
“Mardito dinero”!!
Cuantos sinsabores nos acarrea, me cachis!!
Claro que (y no te lo tomes a mal, eh? que esto que sigue es un halago) a mí me ha merecido la pena semejante pataleta para poder disfrutar de la expresión con la que la has acompañado;
“me esponja el talante”.
Hummmmmm!! me ha encantado!!
Besos esponjosos!!
(cuanto tiempo que no lo decía