Jamás, desde que tengo memoria de escribir en el blog, me ha salido de lo profundo del alma tan acorde título como el que nombra este post. En estos primeros días del recién desempacado año, donde supuestamente por estas fechas te replanteas tu vida, como si tu pasado no existiera, pues me he dedicado a hacer más recuentos que propósitos.
Estos últimos en realidad, para mi soñadora persona son como escalofríos pasados por la espalda, ya que siempre mi subconsciente funciona al revés, en lugar de pensar en lo cambios que puedo hacer, me agarro pensando en lo que dejé de hacer.
Por ejemplo, ya dejé de juntar gatos desahuciados por la calle, con los que tengo ya es suficiente, y supongo que los ratones que viven en mi casa lo agradecerán; he dejado de quejarme de las deficiencias sentimentales de los demás, que vivan como quieran, que en su salud lo hallarán; terminé con aquel que no se decide, a esta alturas no me puedo permitir lidiar con más desórdenes sentimentaloides a menos que sean los míos; dejé de saludar al vecino que nunca da los buenos días, “no des margaritas a los cerdos”, sabia frase de mi terapeuta que bien podría aplicarse en más de una ocasión.
Abrí una cuenta de ahorro en la que sólo tengo unos cuantos pesos, pero ya la abrí (eso es mucho para mí); y hasta dejé de preocuparme por el futuro, ya me estaban saliendo arrugas. Todo esto, por supuesto que nada tiene que ver con los propósitos del año antepasado, así que no tengo más remedio que tomarlos como un avance personal.
En fín, que ya vi que lo que muchos llamamos propósitos, en realidad son sueños o planes incumplidos que poco o nada tienen que ver con lo que vivimos a diario, por eso este año al carajo con ellos. Y en los meses venideros, habrá cosas nuevas que viviremos queriendo o no, nuevos retos, alguno que otro éxito y definitivamente para no perder el piso más de algún fracaso, así que viviendo y apechugando que es gerundio.

enero 5th, 2009 at 7:56 pm
Genial, porque a ciencia cierta es lo que tendríamos que hacer. No proponernos cosas monumentales sino vivir el hoy que con eso hoy en día es mucho.
Menos mal que yo ya pasé la etapa de deficiencias sentimentales (y espero estar así por mucho tiempo) porque en ese estado soy insoportable.
Cariños