El otro día veía con mi sobrina pequeña una de esas películas de la Disney que tanto me gustaban de niña, además era fan de los cuentos clásicos de dichas historias.
Ahora caigo en la cuenta que estas hermosas historias de ingenua apariencia nos han causado mucho daño, en efecto, muchas pequeñas de todo el mundo, en antaño absorbimos los equivocados mensajes ahí incluidos, como por ejemplo que la Cenicienta era muy buena, pero eso no era suficiente para librarla de un vida fatigosa llena de trabajo, o que La Bella Drmiente era dulce y bellísima pero eso no le bastaba para salvarse de una terrible maldición y necesitaba echar mano del príncipe para salvar la situación.
Otro ejemplo es Blanca Nieves, una mujer que vivió con 7 hombres que la amaban y harían cualquier cosa por ella, el problema es que eran enanos, de curioso aspecto y con nombres extraños, así que ella nunca tomó en cuenta a ninguno de ellos como potencial pareja, el único del que ella podía enamorarse era el príncipe encantado, que lo único que hizo es montarla en su caballo y llevársela, no era él quien trabajaba todo el día y le llevaba flores por las noches a su caja de cristal; pero debía ser el elegido por que su aspecto así lo indicaba.
Blanca Nieves nos enseñó que los hombres buenos son tontos y que los guapos aparecen de vez en cuando, de modo que tenemos que esperarlos y sentirnos agradecidas cuando aparecen. Nuestro príncipe debe ser galante y apuesto y debido a que existe sólo uno, siempre lo estamos buscando.
En la actualidad, gracias al entorno de liberación creado alrededor de la mujer, podemos darnos cuenta de lo que es real o no, pero no una niña de 4, 6 u 8 años que al voltear hacia la realidad, la cual nada tiene que ver con la historia del cuento, prefiere creerse la historia contada y quedarse con ella.
Ojalá y que una hada madrina se nos hubiera aparecido por ahí de los 5 años y nos hubiera susurrado al oído que las versiones de estos cuentos eran pura fantasía y que de ninguna manera esperáramos ser tan buenas, bellas o afortunadas como tales heroínas.
Así que como no apareció, tuvimos que sacar nuestras propias conclusiones, tragándonos el cuento completo y aplicarlo a nuestras vidas.
Lo bueno que ahora estoy bastante grandecita como para saber que ser mujer para nada es lo mismo que ser princesa.

Diciembre 10th, 2008 at 1:33 pm
Muchas hadas, pero la realidad te pega un frentaso!
Pero que sigan disfrutando las niñas su mundo de fantasía, ya tendrán tiempo para desencantos!
Besos
Diciembre 12th, 2008 at 11:03 am
jaajajaja que buena observación! es real, los chicos buenos no somos tontos, y q no seamos bonitos, no significa que no tengamos valor agregado…
Ahora veo que esos cuentos, lejos de abrir la mente, esclavizan el corazón de las niñas de antes, y algunas de ahora…
Saludos!
Diciembre 18th, 2008 at 7:50 am
por no hablar del machismo implicito en cada escena, de la degradacion de la mujer, de la moral cristiana reinante, y un millon de disparates mas, … a ver si se apaga el frigorifico donde esta metido el mafioso y ultraconservador walt disney y que muera para siempre el y todo su legado.