Si para ganar centavos, sólo con las ganas es suficiente

Libros, relatos y cuentos, Palitrochadas Agregar comentario

Desde siempre supe que si me quería dedicar a esto de lo gráfico y que si quería vivir de hacer monitos, era cuestión de puro gusto y no para llenar la billetera. Bien me lo decía mi santo padre cuando le dije que me iba a dedicar a esto del dibujo y demás enjutes artísticos, – “pero hijita,  si ya que te gusta dibujar mejor  porque no te metes de arquitecta y sirve que de paso terminas por construir la casa, que me preocupa que en un futuro no puedas ni mantenerte, de eso a lo otro puede que no saques ni para tu dentadura cuando estés vieja”-.
-Vaya con el apoyo moral- dije yo, y aún así ingrese a la escuela de artes.
Ahora veo que por lo menos me ajusta para mi dentadura cuando este vieja.

Muchos, por lo menos para nuestra ninguneada fortuna, son los que viven “del oficio del arte” según ellos y hasta han ganado notoriedad ante el populacho; pero otros, muchos más, que no han trascendido ni en el intento, se han guardado sus aptitudes artísticas como algo propio y privado, para dedicarse a sobrevivir vendiendo taquitos de carnaza en la esquina. (A veces que ganas de hacer lo mismo).

El punto es que hay maneras tan fáciles de ganar el sostén de cada día, que sólo con las ganas basta, esto lo comprobé andándome yo paseando en coche por céntrica callejuela; me percaté de la facilidad con que esos individuos acomedidos que abundan por ahí y que con un simple “viene, viene” o “déjelo ahí seño, que yo le echo un ojo” te animan a encargarles tu coche, o ayudarte a estacionarte con el fin de quedarse con unas cuantas de tus monedas;  buen rato me quede observando el vaivén de su gratificante jornada, que con 10 favorcitos de estos diarios de cada transeúnte que pasa por sus dominios ya sacan para completar la quincena. Y yo que me queme las pestañas por unos añitos en la universidad me tengo que aguantar hasta la quincena, padecer una cola de banco para cobrar el cheque o chutarme el largo peregrinaje por los cajeros automáticos para hacerme de mis dineros, que con trabajo desquite en días anteriores.
Ya veo que esto de desempleo, es más por comodidad de algunos que por mera necesidad.

Mientras cavilaba sobre este tema, uno de los individuos me ofreció sus aparcaderos servicios a los cuales, después de ver la sonsacadera de dinero de la que son autores, simplemente me negué, pero ni tardo ni perezoso, el sujeto me lanzó su ya vengativa frase de esas proferidas a los agarrados de codo y espíritu caritativo: “que le vaya bien, que Dios la bendiga” junto con una mirada de perro cuidador de taller mecánico. En fin, que por primera vez ni la conciencia me remordió, ya vi que esto de ganar centavos es cuestión de ganas y  de ingenio.

Comparte esta entrada:
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • e-mail
  • Live
  • Meneame
  • Reddit
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • TwitThis
  • YahooMyWeb
  • Add to favorites
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • email
  • FriendFeed
  • Identi.ca
  • LinkedIn
  • MySpace
  • Netvibes
  • Print
  • RSS
  • Tumblr
  • Twitter
  • Wikio
  • Yahoo! Bookmarks
  • Yahoo! Buzz



Comentarios cerrados.