El retrato y la tarjeta de visita, los antecedentes de la tarjeta de presentación.
Diseño, Sacudiéndose la ignorancia Agregar comentarioLas tarjetas de visita son el antecedente de lo que hoy conocemos como tarjetas de presentación, aunque antes su uso era mera cuestión social y nada más.
Tenían una apariencia similar a las cartas de naipes y una medida promedio de 6×9 cm con fotografía del susodicho(a) incluida.
La gente además solía poner su firma y escribir notas y mensajes en ellas. Cumplían la función de una tarjeta de negocios actual, al tiempo que permitían compartir fotografías de un modo práctico y económico. Llegaron a convertirse en una moda ya que la industria fotográfica por allá de 1854 ya había revolucionado gracias al francés André Adolphe Eugéne Disdéri que descubrió un procedimiento para crear las fotografías en serie, reduciendo así su costo. Se prestaba para hacerse llegar la fotografía a los desprovistos de dinero y clase social baja, les permitía por fín gozar la experiencia de ver a su persona posando estática para mirarla una y otra vez..
Ya no sólo la burguesía tenía acceso a tan costosos retratos, no hasta la llegada de la tarjeta de visita, cuya originalidad residía en cambiar la cultura visual del cuerpo, que hasta ese momento sólo se aceptaba para los santos y los héroes.
La magia de éstas tarjetas era que caballeros, religiosos, militares, damas “de gran tono”, así como la mujer de pueblo, el vendedor de la plaza, el curtidor, una madre indígena y hasta el clérigo de la parroquia podían tener una.
Los escenarios para fotografiar a los personajes eran meramente salidos de la creatividad e imaginación del fotógrafo; iban con el contexto del personaje a fotografiar. Un coronel, por ejemplo, tenía de fondo el Castillo de Chapultepec con espada al cinto y sombrero en mano, una dama aparecía sentada en un simulado espacio interior, con mirada perdida o soñadora que sólo las féminas de la época eran capaces de desplegar; un libro era utilizado en la escena para situar al retratado en una condición de superioridad social, pues aludía a “gente de razón o de letras”, es decir, que sabía leer y escribir.Aquí algunos ejemplos.
La tarjeta de visita tuvo un importante papel en la construcción de la vida social de antaño, tal es su valor cultural que es preciso rescatar ese pequeño producto comercial que fue trascendente para la historia de la fotografía.
Basado en el libro “Cruces y Campa”/Una experiencia mexicana del retrato tarjeta de visita. De Patricia Massé Zendejas
Fotografías de la Colección Cruces y Campa.

Septiembre 25th, 2008 at 2:49 pm
es muy interesante la entrada julia me ha gustado mucho y la apunte para la proxima blogesfera interesante de mi blog, … lo voy a comentar bastante porque las fotos ademas son muy curiosas.
Septiembre 29th, 2008 at 1:25 am
Interesante… me vas a escuchar/leer lo mismo muchas veces pero… “cada dia se aprende algo nuevo”