“No, ya no es como en otros tiempos” -dice mi mamá,- y es que esto de elegir pareja es un proceso realmente complejo.
“Antaño -me cuenta mi madre- bastaba con dar una vuelta por el cuadro de la plaza principal el día domingo, después de la misa de la tarde. Te ponías tus mejores trapos, te hacías tus trenzas con unos moños dignos de la Nana Pancha. No faltaban tus mejores enaguas y salías en pos del príncipe azul con caballo y botas con espuela, o en su defecto, mula y huarache. Incluso era fácil para las menos agraciadas, con un guiño que le hicieran al susodicho de sus preferencias y ya lo tenían comiendo de su mano. Y que importaban los complejos, ya averiguarías después a que se dedica”.
En estos tiempos las cosas han cambiado, ahora hasta se vale echar mano de la tecnología para conseguir a alguien más o menos decente, que llene tu pupila y por supuesto tus expectativas, es por eso que los portales de citas en Internet sacan un buen billete aprovechándose de los corazones solitarios.
¿Y cómo es que elegimos?. Sólo somos conscientes de una parte; el resto es impredecible u opera fuera de nuestra conciencia, lo que hace que parezca que el amor sea una serie de procesos químicos que nos invaden el cerebro.
Empecemos por la parte consciente. Existen algunas cosas que encontramos atractivas: Los hombres tienden a desear a aquellas mujeres con características que sugieran juventud y fertilidad, (que no se hagan) lo que incluye una ajustada relación cintura-cadera, labios carnosos y rasgos faciales suaves. Las mujeres tenemos gran preferencia por la belleza masculina viril, de cuerpos firmes, amplios hombros, buena piel y rasgos faciales masculinos, todo lo cual puede indicar potencia sexual y buenos genes.
También sabemos que las mujeres se ven atraídas por los hombres con apariencia de ser ricos o que tengan la habilidad de adquirir riqueza, (y no es que seamos interesadas, pero de que no sirve alguien que no tenga seguridad económica o de plano hay que asegurarse que no tengas que mantenerlo) y que tanto hombres como mujeres valoran mucho la inteligencia de la pareja.
Las preferencias por estas cualidades -belleza, cerebro y recursos- son universales. Los George Clooney y las Angelina Jolie del mundo son símbolos sexuales por obvias razones que saltan a la vista.
Por supuesto: no todos nos enamoramos de superparejas como éstas. Además no están ahí esperándonos a la vuelta de la esquina. Una persona promedio que lo hiciera no iría a ninguna parte porque las superparejas son inaccesibles para todos excepto unos pocos.
Se dice por ahí que hay escalas para encontrar parejas del 1 al 10. El 10 es el super cuero o cuera; gentil, amable, inteligente, en fin.. lleno de cualidades. El 1 es todo lo contrario; si tu eres un 6 por ejemplo, y te gusta un 10, pues hay que escalarle mejorando la personalidad y el estilo; porque por supuesto, un10 jamás se va a fijar en uno debajo del ocho, porque la tendencia es que la gente, tiende a enamorarse de alguien que, en atracción, inteligencia y status, es similar a ella.
Y sí, el amor evolucionó porque ahora la cosa es más concisa y práctica, ya que no andamos perdiendo tiempo y energía enamorándonos de alguien inalcanzable.
Puede existir ese ser especial allá afuera, pero no necesariamente tiene que ser el único, hay de donde escoger, ahora hasta la ciudad nos queda chica para buscar especímenes, quien sabe, a lo mejor encuentras a tu amor en la Patagonia, en Roma o en la lejana China. Sólo hay que saber que queremos, y pues una vez que estemos claros con los adjetivos que andamos buscando en alguien, ¡a darle que es mole de olla!. Como Indiana Jones en busca del tesoro perdido.
Y muchas de esta cosas no las dije yo, las vi leyendo por aquí..

Mayo 15th, 2008 at 9:39 pm
Y tu Julia ya sabes que es lo quieres????
Mayo 16th, 2008 at 7:55 pm
Julius!
Que profunda! jajjajaj. Solo digo que muchas veces el amor es bastante ciego y en otras ocasiones vidente. jaaa!
Besitos,
Grace =)