Apropiados cierres

Cosas sexosas, Palitrochadas

El otro día una amiga me contaba sus penas.

Era ya muy tarde y con muchas copas encima, se encontró al ex en casa de un amigo que tienen en común.  Y envalentonados entre copas terminaron cogiendo quesque para darle el apropiado cierre al asunto.

Hasta ahí todo normal, (si es que una situación de estas puede ser normal).

Total, no les hago el cuento largo, al día siguiente el tipo le llama todo sacado de onda, comienza a hablar, y él le explica que ya está con otra persona. Ella le contesta “Ok, lo entiendo… pero entonces hay que despedirnos como debe de ser”  Muy cliché, I know. La última y nos vamos (o nos venimos).

Habiendo sucedido lo obvio, el tipo empieza con su esto no debió de haber pasado, mira que yo tengo novia, blablabla, y todo ese montón de pendejadas que suelen soltar cuando la sangre les regresa a la cabeza (la de arriba), y entonces sí ya pueden pensar.

Hasta aquí, equis. Un amigo me decía algo así como que uno no se arrepiente antes, o durante, ¡nooo! te arrepientes ya todo chorreado. Amén. Insisto, cuando les regresa la sangre a la cabeza. Lo que me saca de onda, mujeres del mundo es lo siguiente. Mi amiga le empieza a decir “Dime entonces que no me quieres, dime que no sentiste nada” “No, no sentí nada”

HIJO DE PUTA.

Peeeeero… ella se lo buscó, honestamente. Porque al final lo que quieres es eso, que te diga que quiere estar contigo, aunque esté con otra. Pero piénsenlo dos segundos, si eso realmente fuera cierto, ¿no estaría más bien contigo? Vamos, no puede ser más evidente. Es un rechazo innecesario, es castigarte por tu propia debilidad.

Todos necesitamos finiquitar las relaciones, sellar el deal, move on. Y cogerte a tu ex una última vez es la manera más cliché, y yo no digo que no funcione, es más, es hasta sano (las fuerzas superiores saben que yo le di sus buenas  últimas veces a mi ex), pero depende mucho de la situación, y sobre todo de que entiendas el significado de “última vez” (que de ninguna manera es equivalente a “Mañana te veo en el cumpleaños de fulanita”).

En el caso que les estoy contando, no es como me acuesto contigo con la intención de pertenecernos por últimos minutos, de dejarnos la cabeza llena de saliva nostálgica. Me acuesto contigo esperando algo más, que me digas que me quieres, que no vas a olvidarme, que me necesitas, que no puedes estar sin mí. Y no, de eso no se trata. Eso no es clousure, es chantaje.

Además, de crueldad innecesaria. Para contigo.

Lo más sano es dejar el sexo con el ex en la modalidad de sexo revanchista, cuando ya no te importa, ya no le importas, y un día te lo encuentras, y se alinean la luna, los planetas, y un par de tragos. Como un guiño cómplice al pasado, una más por los viejos tiempos, por aquello que fuimos y está tan lejano que ya lo puedes ver y sonreír. Eso sí funciona, porque ya no te importa.

Y es que si te importa… uh, oh… lo estás haciendo mal.

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Las nuevas

Palitrochadas

Está bien. Mucho les he ocultado en los últimos tiempos y creo que lo saben, porque además soy muy obvia y remala para disimular. Comencé a vivir emocionantes aventuras en ciertos círculos y con ciertas personas, pero no me sentía con derecho de hablar sobre su sucia vida privada en mi inmaculado espacio público. Ahora me arrepiento porque no debí andarme con falsas consideraciones, al fin de cuentas, quién mejor que yo para jugar con las privacidades ajenas, si para eso soy la que yo soy.

Descubrieron en mi reencuentro escolar que soy una artista. Y de mi arte y sangre de níveas vírgenes he vivido todos estos años, más de pronto siento la necesidad de experimentar lo que es la vida fuera de los muros de palacio, el quehacer de la gente buena que trabaja de sol a sol y duerme por la noche y tiene vidas bucólicas sin sentido, que de repente han cobrado para mí un toque idílico que me hace suspirar.

Bueno, el chiste es que ya hace mucho que no trabajaba como ustedes mortales, vivo de mi mesada y los impuestos que los roñosos se resisten a pagar. Pero hoy creo que debo hacerlo por un tiempo antes de tomar el poder, sentir el sol que los llena de paño, la vida inútil que los llena de pliegues y hace crecer sus nalgas y colgar sus carnes.

Caigan de espaldas, que tengo un trabajo de nueve a cinco. O según me enteré hace rato, de nueve a seis.

De cualquier manera me queda la noche para seguir cumpliendo mi destino manifiesto.

Y como estreno política de transparencia ya luego les contaré del lugar ese en qué entré a trabajar. A ver si a fuerza de pistas adivinan qué cosa es. Sepan sólo que no es un burdel porque ahí lo hacen a uno empezar más temprano. Y pues yo no hago esas cosas. (Y no me refiero a lo del burdel, si no a lo de levantarme temprano).

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Cómo explicarles

Palitrochadas

En esta mala hora, cuando todos ustedes duermen y sólo las suripantas trabajan, yo intento terminar un freeki. O sea que técnicamente creí no poder postear esta semana. Creo que debo comenzar a administrar el tiempo porque entre tarugadas no me rinde el día.

Figúrense que debido a mis constantes llegadas a las 4 de la mañana, mis vecinos comienzan a sospechar que trabajo de teibolera de medio tiempo. Pero sí a eso le suman este cuerpo que arrastra multitudes al pecado y el caminar barranquillero que me cargo, tal vez piensen que soy prostituta de tiempo completo. Entonces se organizarán en la siguiente asamblea vecinal para comprar macetas, escupirme, apedrearme y lanzarme del barrio con una gran letra escarlata en el mandíl.

Tan decente yo.

Pero cómo explicarle a esta turba enardecida de analfabetas insurrectos. Y es que mis botas viejas rechinonas no me ayudan nada porque anuncian mi llegada desde cuadras antes y despiertan al vecindario con su chacoteo entre los charcos. Y ellos no entienden que mis pantalones están raídos y agujereados porque soy una desempleada y que si se me asoma una nalga es por falta de ropa y no por exceso de sensualidad.

Amar ha sido mi único pecado.

Y lo pago con toneladas de chamba malpagada que me da pereza hacer, pero que eventualmente se acumula y me complica la existencia. Ya me voy a hacerla por cierto. Ya casi. Pérenme tantito.

Por cierto, creo que la palabra de la semana es “figúrense” porque hace mucho que no la usaba. Ash, soy de ese porcentaje de mexicanos cuyo vocabulario no es mayor de 300 palabras. Incluído el Ash. Figúrense.

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Libre…

Música

Me encantó, desapego total.

Bosé en éste tema celebra la liberación del espíritu a las ataduras del amor pasional, que en muchas ocasiones subyuga la mente y merma la calma interior.

Quién pudiese decir que esta libre de amores!

Dichoso aquel que logre alcanzar tal nivel de dominio de su persona… habrá que trabajar en ello, no para desafanarse de amar si no para amar sin apegos, en completa tranquilidad de espíritu.

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Ya sabes cómo lastimarme… y yo a tí

Cosas sexosas, Palitrochadas, Para oídos sordos

Una de tantas historias comienza así:

-Hola.
-Hola.
- ¿Cómo te llamas?
-Fulanita. ¿Y tú?
-Menganito.

Así es. Otras dos personas que empiezan a conocerse. Pasa el tiempo. Pasan las salidas a comer, las idas al cine; los besos, los abrazos y las cogidas; las risas, las pedas y las demás cosas. Y un día, un día se dan cuenta que ya están más adentro que fuera de sus vidas. Ya se contaron lo que les duele, lo que les prende, lo que los mueve. Ella sabe que a él no le gusta el yogurt natural. Él sabe que a ella le cagan los globos en forma de corazón.

Y así como saben las cosas pequeñas, también saben las cosas grandes. Ella sabe que a él le pusieron el cuerno y lo lastimaron, que tiene un problema con la confianza. Él sabe que a ella le da miedo el compromiso. Ella sabe de sus historias infantiles, sabe dónde están las cicatrices que dejaron. Él sabe que hay heridas que siguen abiertas. Los fantasmas de cada uno sobre la mesa.

Los dos se conocen y ahora saben cómo lastimarse.

Así llega un momento en el que el uso de ese conocimiento divide a las parejas: aquellas que funcionan hacia la felicidad y las que funcionan a la estupidez.

Después del principio llega la mitad de la relación donde empiezan las peleas, las discusiones, los malos entendidos. Es en estos momentos donde tienen el poder de utilizar el conocimiento que se confiaron, para destruirse o amarse.

Hay dos palabras hermosas pero también llenas de melancolía y esas son cuando se dicen: “Te amo”. ¿Por qué? Porque amar es exponerse, es volverse vulnerable. Tu dolor esta en las manos del otro. Su dolor esta en las tuyas. Sabes que la otra persona te conoce tanto que te puede lastimar, pero tienes la esperanza de que nunca lo hará. Si la vida juega a su favor, si la inteligencia reina en su espacio y si la voluntad es mutua, nunca lo harán.

Lastimar es el paso a la destrucción. No importa si está terminando la relación, no importa si te dolió, o si la desesperación es lo único que queda. Utilizar el conocimiento para lastimar a la otra persona es un golpe del que es difícil recuperarse y es difícil perdonar.

El conocimiento es poderoso, pero la inteligencia acompañada de la bondad es indestructible.

Se odia con lo mismo que se ama y por eso no se puede odiar y amar al mismo tiempo.

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Entre anillos y las fechas de febrero

Palitrochadas

Últimamente veo anillos de compromisos (no en mi anular por supuesto, ni Dios Padre lo permita, con lo que me acabo de enterar de lo caro que sale divorciarse), pero les decía… anillos en todos los estilos, y ligados a todo tipo de relación: de cinco años, de cinco meses, con todo su rango intermedio.

Lo que me preocupa es que con mi raquítica vida financiera del momento, no sé de dónde voy a sacar todos los vestidos que me voy a tener que enfundar para las ceremonias, sobre todo porque es de todos sabido que no puedes usar un vestido de noche más de una vez, al menos no con la misma audiencia.

Afortunadamente, el 80 por ciento de esas bodas no son de amigas ni conocidas tan cercanas, sólo lo suficiente como para que me inviten y de hecho me de gusto la felicidad ajena. Aunque la verdad sea dicha, a la última que fui casi casi -CASI- me dieron ganas de llorar, no sé si por la novia o por mi juventud perdida, jo!.

Por cierto, se acerca el 14 de febrero, fecha diseñada para vender ositos malvados, chocolates envenenados, y hacer sentir miserable al universo soltero. He decidido firmemente que al primero que me llegue con paletita en forma de corazón se la voy a clavar en el ojo, al fin que el rojo sangre es el color de la temporada.

Por supuesto, yo tengo mi plan antidesdicha, que involucra alcohol, algún amante de cajón que me baje la calentura y a mi dildo-gusanito vibrador, tan tierno y tan tan apropiado a la atmósfera de ternura tan presente en estos días.

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No quiero

Palitrochadas

Usualmente uso mi sarcasmo y mi torcido sentido del  humor para sobrellevar mis problemas. A veces me funciona y a veces no.

Es inicio de año y las cosas se me han puesto más difíciles, tristes, sin futuro.

Yo, tan linda, tan inteligente, tan luchona y tan loser últimamente.

Perdí de nuevo una oportunidad de estar con todas mis ganas.  Creo que acabé con todo lo que pude ir construyendo.

Caigo de rodillas a gritar; ya ni siquiera salen más lágrimas, solo sonidos, gemidos ahogados, quejidos.

Últimamente no puedo encontrar el detalle perfecto, la palabra de aliento precisa, el abrazo puntual y necesario donde todo mi cuerpo podía emanar un cálido amor o cariño. Resulta que ahora me encuentro encerrada hacia adentro. El día de hoy se me ha señalado como fría a lo que respondí que no lo era, que nunca lo he sido.

Supongo que las lecciones de vida de los últimos meses me han endurecido el caparazón más de lo emocionalmente aceptable. No era mi intención no querer, no dar, no aceptar y me asusta la idea de no reconocer a alguien que es sincero.

Hoy no puedo ni tengo más que ofrecer.

Tengo dolor y tengo desazón.

Tengo odio, tengo rabia, tengo tristeza, tengo frustración e incertidumbre.

Tengo un solo gran complejo y no es ninguno de los que hablo abiertamente.

Tengo que dejar que mi ansiedad me coma o me mate o la venza por inercia porque ni puta idea de cómo remediar eso.

Tengo ganas de irme del país.

Tengo casi ninguna esperanza.

Tengo demasiado tiempo trabajando por algo que nunca se acerca.

Tengo un perro y 2 gatos que no quieren salir de mi cuarto porque me notan rara.

Tengo que entregar un trabajo de diseño mañana y esto debe continuar.

Tengo ganas de mandarlo todo a la mierda.

Tengo que salir corriendo de este país.

Tengo miedo y dudas. Tengo más miedo de lo normal.

Tengo que pararme del piso y no sé cómo hacerlo.

Tengo problemas para llamar a quienes quiero que me acompañen en este trance horrible y pedírselo.

Tengo tristeza para repartir.

Tengo que irme de este país y no quiero.

Tengo que hacer un plan B Y NO QUIERO. NO QUIERO.

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Honestamente…

Cosas sexosas, Palitrochadas

Yo sí creo que existe un hombre para cada mujer. Porque siendo honestas, todas sabemos lo que queremos.

Pero una crece, evoluciona,  algunos hombres no necesariamente. Con el paso del tiempo y más en esta sociedad machista, por el contrario, siempre tienen en mente a dos mujeres: Con la cual casarse y con la cual coger.

Salvo contadísimas veces, nunca es la misma. ¿Cómo podría decirle a su esposa que le haga sexo oral y después, con esa misma boca, besar a sus hijos?

Por lo anterior, la mujer con la cual desean coger, casi siempre está más buena. Es más liberal y habiendo sus excepciones, es soltera por siempre.

Los hombres son más predecibles que un libro abierto, sin embargo para poder leerlos, hace falta leer entre líneas. Y a veces, ni eso. Lo cierto es que las que nos complicamos somos las mujeres.

La razón aparentemente es muy simple: Nosotros equivocamos los tiempos. Ellos, no suelen hacerlo.

Cuando ellos se equivocan es porque nosotros creamos confusiones, porque vivimos de ellas, del drama, nos encanta, nos revolcamos, hacemos luchas en lodo. Y eso honestamente…

…hasta cierto punto, es divertidísimo.

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Mocos, frío y año nuevo

Palitrochadas

Como animal nocturno que soy, estoy tratando de comenzar el nuevo año con un ciclo de sueño similar al humano para integrarme con los buenos pastores y no despertar sospechas, pero nomás no puedo. Heme aquí posteando a las 5:35 hora del centro de México y es que me es muy difícil postear de día, por los rayos del sol y porque nunca falta algo que hacer y todo mundo me pide cosas como si no tuviera en que ocuparme: ¡Julia cuida a tus sobrinos! ¡Julia preparad los caballos! ¡Julia conviértenos el agua en vino! ¡Julia multiplícad los peces!

Así que tengo que huir apenas tenga un minuto y sólo puedo venir a estas horas non sanctas a postear. Aún así me queda tiempo para sorprenderme con lo que pasa en este pueblote que es mi ciudad.

Todo por donde voy la gente está mormada, estornudando y con la nariz escurriente de mocos que por el frío no siente y de cuya existencia se entera hasta que un saborcillo característico llega hasta sus labios, que además están resecos y partidos. Deplorable. La humanidad pierde toda elegancia y dignidad con un poquito de frío. Es una eterna chifladera con todas sus narices irritadas y escamosas resoplando para tragarse los mocos en lugar de limpiarse como debe ser.

De cualquier manera entre los que se limpian tampoco hay mucha decencia, hoy me tocó ver a un tipo usando los guantes que seguro tejió su abuelita, como pañuelo no desechable. Y no tienen ningún reparo en toser y escupir sus flemas sangrantes entre la multitud, así que los últimos días me la he pasado huyendo de nubes de virus y bacterias tumbahombres. Hace rato hasta cambié de asiento en el transporte público, porque un tipo tosía como si fueran sus estertores de muerte y juraba yo que en una de esas sacaba los pulmones y los aventaba en medio del furgón, junto con una bola de pelos y su desayuno continental.

Así que me escabullí al otro extremo, donde encontré un lugarcito en la esquina y en silencio sollocé la pena de vivir en un mundo lleno de mocosos siendo yo tan mocofóbica. Pero justo cuando pensaba que no había peor soledad que la mía, el consuelo vino frente a mí en la forma de una delicada dama que de su bolsa sacó senda botella de alcohol en gel con el cual embarró generosamente sus manos y el tubo metálico del cual iba a sujetarse, para una vez cubiertos con una gruesa capa, envolverlos con un pañuelito y frotar y frotar y frotar… vaya! ella debe ser buena haciendo chaquetas pensé yo, o igual está preparando el tubo para darnos un show de tabledance;  pero no, finalmente se detuvo, guardó el papel sucio en una bolsita y procedió a sujetarse al ahora aséptico tubo como todos los demás.

Bueno, yo solo me quejo del frío y de los mocos, pero lo dicho: habemus gente muy exagerada.

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Los días de diciembre

Palitrochadas

Los días de diciembre son días de fiesta, la vida sigue pero iluminada de luces de colores, hasta pareciera que de verdad los seres humanos quisiéramos ser mejores por una vez.

Diciembre es época de promesas más que de realizaciones, también se pone muy de moda junto con las bufandas ridículas y los suéteres de lana que parecen hechos de abejas (porque pican igual), eso de hacerse el amargado para llamar la atención y que todos digan:

Ay, es que eres un Grinch.

Patrañas. Lo único que en realidad quieren es que alguien los toque aunque sea por encimita de su horrible suéter de abejas, pero como nadie pensaba invitarlos a una posada siquiera, se curan en salud y dicen: – al fin que ni quería ir.

Suplícoles paren con su amargosa jugarreta y si de verdad les incomoda tanto la navidad, se lo callen o lo escriban en una bonita novela o para uno de esos capítulos de la rosa de Guadalupe, que de todos modos a nadie le importa.

Yo no finjo amarguras, me gusta la navidad y  eso de poner un árbol en medio de la sala y colgarle cuanta cosa brillosa se me atraviesa.  Y afortunadamente cuento con un ejército de enanos eunucos que me ayuda y hasta lo hace por mí, pero de cualquier manera la navidad con árbol o sin él, me sabe exactamente igual. Pero hay de ti si alguien se entera que es 2 de diciembre y no has puesto árbol ¿pues qué pasó? ¿tu papá se fue a la quiebra? ¿a la cárcel? ¿es un borracho y se lo orinó con todo y esferas?

Por eso asómense y verán todos los arboles pegados a la ventana, para que los vea el vecino y se apure a poner el suyo ¿O no?

Y aunque soy paciente con el espíritu navideño, mis gatos no lo son tanto. Sucede que aquél mismo ejército de enanos decoradores decidió poner un nacimiento. Y con ese fin instaló una majestuosa cama de musgo con todas esas hermosuras que se ponen en una escena de la natividad. Tan acogedor resultó el pesebre que mis gatos decidieron adelantar su regalo. Y se orinaron en el nacimiento. Y ahora si los pastores corrieron presurosos.

Bueno, dejando de lado las anécdotas personales… les decía, que no se amarguen; lo importante es que son días de celebración, fiesta tras fiesta para entregamos al exceso y olvidar por unos días nuestras vidas ordinarias.

Disfruten, disfruten.

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