Mi padre

Palitrochadas, Para oídos sordos

Los padres nunca son perfectos, sólo son nuestros padres. Hacen lo que creen conveniente y nos protegen. Son reflejo de tiempos pasados, producto de circunstancias que a nosotros nos pueden a veces resultar un misterio. Hacen lo que pueden, hacen lo que deben. Y somos parte de ellos, queramos o no.

A mí me pasa que a veces no sé qué decir, a mí me pasa que a veces no entiendo a mi padre… es un tipo íntegro, un tipo recto, el hombre más honesto que he conocido, que no concibe la vida sin trabajar dignamente para ganarse la vida, para él no hay otra manera… un hombre que con frecuencia exigía demasiado. Pero eso no cambia nada, porque a pesar de no llenar sus expectativas por completo siempre lo he amado igual, por encima de todo.

Sentados a la mesa lo observo y recuerdo cuando llegaba de trabajar cansado y nos ayudaba a hacer la tarea a mis hermanas y a mí, cuando nos contaba cuentos de miedo en las noches que se nos iba la luz, recuerdo los días que me enseñó a pintar y resanar una pared y a arreglar cosas, a mezclar e igualar un color y hacerlo el color perfecto para mi recámara. “Para cuando tengas tu casa y la arregles sin necesitar de nadie”decía. Recuerdo cuando toleraba mis arranques adolescentes y gastaba a lo tonto el dinero que me daba de domingo. “¿ah poco sí te acuerdas?”dice.

Es un hombre que de tan bueno siempre ha querido ahorrarme tristezas. Me enseñó a compartir con quienes amo; me enseñó el valor del tiempo, el valor de la honestidad, de la lealtad, la importancia de ser fuerte ante tus decisiones, la importancia de “estar ahí”, por encima de las dificultades, por encima del dolor… “estar ahí”. Hasta ahora no recuerdo haberme sentido verdaderamente sola alguna vez. No en su compañía.

Por él me gusta la música ranchera; por él desarrollé el gusto por el trabajo, a ser perfeccionista, a ser independiente, por él escucho a los demás, observo y aprendo… él me enseñó a no perder ningún detalle de la vida, a estar “despierta”. Y aunque no hable él sabe cuando estoy mal, cuando algo me preocupa, cuando alguien me ha roto el corazón. Él sabe mucho de mí… porque mucho de mí son fragmentos de él.

Y hoy que a veces ya no nos entendemos quizás lo entiendo más de lo que él cree. Porque no es fácil reconocer los errores propios, porque no es sencillo tomar decisiones sin temerle al fracaso… porque a veces ser necio cuesta tropiezos. Y hoy reconozco sus méritos, porque creció sin todo aquello que me ha dado a mí, porque no hubo un padre que le enseñara cómo amar a un hijo.

Y a pesar de que deba tomar mi propio camino, a pesar de que la “ley de vida” sea enfrentarlo… sabrá siempre, aunque no siempre se lo diga, que llevo conmigo cada una de sus lecciones y que quiero que esté orgulloso de mí tanto como yo de él.

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Viajar ligero

Música, Palitrochadas

Cada que viajo quiero llevar un montón de cosas, como buena fémina siempre cargo con más cosas de las que voy a utilizar, más zapatos, más ropa, la mano del metate, etc… y veo que siempre regreso con lo mismo que me fui.

Ahora, que me preparo para un largo viaje y haciendo la maleta, sé que debo meter en ella casi nada y pretendo, ahora sí, aplicarlo. Y es que cuando uno viaja, no sólo llevas los triques personales, te cargas para todos lados tus años de recuerdos, de personas, de momentos, de pasado, de vacíos que no te permiten recorrer, que te estancan en un mismo lugar una y otra vez despertando cada día con menos ganas.

Hoy voy a empezar a viajar con mi maleta más ligera, a dejar el pasado donde tiene que estar, a dejar de necear con las cosas que no sucedieron. Quiero viajar ligero, quiero despedirme de los fantasmas que habitan mi maleta, quiero decir adiós y empezar de nuevo, con mi maleta casi vacía, con las ganas de descubrir nuevos lugares, nuevas formas, nuevos paisajes, nuevas personas, dónde encontraré algo nuevo para mí.

Así que un par de calzones, unos buenos tennis para caminar o correr cuando sea el caso, una cámara de fotos y algo de dinero será suficiente para empezar mi recorrido. Parte de viajar ligero es decir adiós, dejar lo que estuvo y los que estuvieron y ya no estarán.

 

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Simple seducción

Palitrochadas, Sacudiéndose la ignorancia

El juego de la seducción es simple, no conlleva más que saber que le gustas a un hombre o que por un instante te presten su atención para empezar a jugar unas cartas más viejas que la biblia, que cuando las has jugado montones de veces, conoces cada movimiento, cada consecuencia. Es como un libro que has leído muchas veces, y te sabes el final.

Muchas mujeres leen revistas con consejos absurdos para gustarle a un hombre, entre la disyuntiva de ser coqueta y sexy pero no verse muy “golfa”. Más las mujeres olvidan una base fundamental para que las cosas se den: gustarle al hombre. Muchas caen en el error de querer gustarle a la fuerza a tipos que las ignoran o que en el mejor de los casos las rechazan con suavidad, incluso algunas tratan de “seducir” a los más patanes, groseros y machistas, por lo cual muchas terminan con una mala experiencia. ( lo digo por experiencia, ja!)

A veces el tener suerte, solo se trata de fijarse en aquel que nos busca, en aquel al que a veces sorprendemos viéndonos, ser un poco flexibles, y darle una oportunidad a esos hombres que muchas veces son vistos hacia abajo por las mujeres, ya sea por tímidos, por feos, por ser nerviosos, etc, y no, no se trata de salir con cualquiera o con gente que no te gusta, pero conocer no le quita nada a nadie, yo digo que nunca sabes cuando alguien te pueda sorprender.

Miles de mujeres se quejan de estar solas, o de no tener suerte, pero a veces ellas mismas se boicotean cuando alguien las busca, desprecian a los hombres sin conocerlos, se portan mamonas, o quieren formalidad inmediatamente, e incluso cuando aparece el hombre formal que quiere casarse con ellas y las ama, le encuentran miles de defectos, y luego lloran, por estar solas.

Querer cambiar a los weyes no sirve, o los aceptas o si ves que de plano no encajan los mandas a la chingada, tratar a los hombres como iguales funciona, también apapacharlos, compartir algunos de sus gustos, no ser excesivamente sumisa, claro que también sirve la manipulación, y otros trucos sucios de la seducción, como los celos, las rabietas, las lágrimas de cocodrilo, pero eso ya es otra historia, una seducción oscura que también se jugar.

Al estar siempre en pose de chica sexy, a veces se pierde una misma, y una historia tras otra son iguales, sabes cómo comportarte según el tipo de hombre, jugar a la Lolita, la vampiresa, la sexy tonta, etc, y las cosas que en un inicio fueron divertidas y frescas también terminan por hacerte bostezar.

Así que bueno, como diría una amiga: estas sola porque quieres, la seducción todos la traemos por naturaleza, hombres y mujeres; es cuestión de escarbar entre lo más profundo de tus deseos, de tu género y dejarte llevar a la acción.

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Deliciosa musiquita rockosa para sobrevivir el viernes

Música

Grace Potter and the Nocturnals

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Citas… y citas

Palitrochadas

Me acuerdo hace poco que me agarró la crisis existencial y me traía del cogote; quería cambiar todo en mi vida en un santiamén. El trabajo que tenía no me satisfacía ni como experiencia profesional ni en sueldo. Y la soledad, esa que te pica la entrepierna por las noches y te jala los cabellos en la madrugada, también me traía en jaque emoexistencial.

Fue entonces que me apunté a una página en línea de esas de solteros que no quieren dejar su soltería pero tampoco quieren andar solteros y me apunté como a 5 para buscar un empleo que me permitiera desahogar mis crisis financieras. Si, aunque me doliera dejar mi vida cabaretera y loca y mi vida independiente y bohemia. Y es que ya sé lo que quiero (aunque como buen ser humano, lo que realmente no me gusta es el camino que hay que atravesar para acceder a ello).

Hubo días en que me la viví en citas, hasta una o 2 por día, citas para buscar al hombre de mi vida y citas para buscar el trabajo de mi vida. Ya sé, suena utópico y quimérico el asunto si nos ponemos realistas, pero si vieran qué bonito es el viaje ese todo lleno de expectativas.

Prospectos?… muchos, en manojo. Revisaba propuestas… mm… tipo alto, guapo con buenas intenciones en busca de… relación a largo plazo, o ¿amistad? O solo amistad… con sexo?!!  Mm… Trabajo de buen sueldo, buen horario pero sin prestaciones!.. :( ..ou!.

Soy tan linda como inconsistente cuando ando en busca de algo porque puedo mostrar lo mejor de mí y lo peor también. Pero a la hora de la hora, a la hora de la cita, cuando tengo que estar ahí sentada frente a él haciéndome la encantadora, hago como que tengo interés, pero moderado, cuando en realidad lo único que quisiera es hacer a un lado esa mesa que nos separa y aferrarme a sus piernas suplicándole -¡por favor, elígeme a mí! Haré lo que me pidas y si no lo sé hacer para mañana lo aprendo-.

Es tan brutal este juego de intenciones y mentiras donde el otro sabe que no le estoy siendo honesta del todo ¿Quién lo es hoy en día? soportar los chistes y las risitas sin ganas, plantear que soy la mejor, tratar de convencerle de que le voy a arreglar la vida, que soy el mejor prospecto,  lo que tanto pedía… y pensar sin titubeos y decirle y mentirle… para que cuando yo salga por esa puerta todas las demás le parezcan poca cosa… y aun así cagarla, no puedo evitar ponerme nerviosa, se me suben los colores al rostro, me trabo y sonrió como si no pasara nada. Siempre he sido mala en esa discreta forma de prostituir las intenciones.

No hablemos del futuro por favor si apenas puedo pensar en el presente, pase horas acicalándome, eligiendo el vestuario correcto para la ocasión, hasta tacones me puse… y todo para esto, para que se me caiga mi teatrito a medio acto y todo se resuma a un gesto, una mirada inquisidora, un comentario que puede ser tomado bien o mal. Pero es que estaba tan nerviosa, es que lo quería tanto ¿debí decírselo en vez de tartamudear?

Dejemos de hablar de nosotros, como si realmente importara, vamos a poner las cartas sobre la mesa: Qué quieres, que quiero, yo sé que me puedes ofrecer, te investigué antes de venir, y lo que yo te puedo ofrecer ya te lo repetí como cinco veces en menos de diez minutos. Quid pro quo. A esto se resume todo.

-Bueno, me gustó su curriculum señorita , voy a analizarlo con detenimiento y le llamo para hacerle saber mi opinión, – me dice al final el empleador.

Ay… las citas laborales y las románticas, son taaan parecidas.

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Makaria…

Makaria

Makaria_mayo012013

 

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Comercialuchos engañosos

Palitrochadas

Y que voy a preguntar por un crédito hipotecario. Dicha acción de mi persona fue inspirada en un engañoso comercial de un famoso banco de aquí de la comarca. El comercialucho ese me hizo creer que mi vida podía ser maravillosa porque salen unos jóvenes trabajadores dueños de un flamante loft en pleno centro de la ciudad gracias a “tu super primer crédito hipotecario (¡!!)”

Resulta pues que con el centavero sueldo que gano y las raquíticas perspectivas de mi futuro no puedo aspirar más que a un miserable departamentillo de 35 metros cuadrados a la orilla de las orillas de la ciudad; allá por donde el viento toca base, dice “1,2,3 por mí” y se regresa. Y así no puede ser.

Leía el otro día en una revista que el hacinamiento en lugares pequeños provoca la inflación de las glándulas suprarrenales (comprobado por Edward T. Hall).  Y yo, yo no quiero mis glándulas suprarrenales hinchadas. Estoy acostumbrada a dormir en una habitación grande, en una casa grande, con un patio grande. Supongo que tengo un problema.

El marchanto del banco no se carcajeó a mis expensas y en mi cara por mera cortesía. Para poder tener de menos uno de esos loft que promociona muy chic el puto comercial tendría que pedir un crédito a 50 años. Pero me dijo que no dan créditos a 50 años.

Ash!

Y es que aunque no se note mucho soy una mujer precavida, paranoica y maternal. Me gusta tener mis cosas en orden y pensar en mi futuro. Y esa clase de mujeres no pagan renta; dicen que se compran casas y luego viven ahí solas con sus gatos hasta que alguien las encuentra en estado de descomposición.

Ave sea pues, pero al menos si mi fin va a ser ese, quiero que mi bello cuerpecito se descomponga en un lugar amplio y con terraza hacia un paradisíaco jardín, faltaba más.

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Viejas admirables

Para oídos sordos

Hoy me tocó ser parte de esos festivales que de niña me agobiaban y que en realidad pocas veces disfruté debido a la enfermedad de mi madre. El ver a mi sobrina en un festival de 10 de mayo bailar para su madre, su abuela y para mí como ella lo dijo (muy raro en mí lo sé), pero me acongojó mi enfriado corazón.

Al ver a todas esas mujeres reunidas ahí, unas sumidas en su papel, otras no, otras ausentes como imagino tantas otras veces, me dí cuenta que las admiro, admiro a esas viejas… tanto, que a veces se me antoja ser una y luego las veo con todo eso que tienen que hacer y me da miedo, miedo de no llenar el papel para semejante responsabilidad.

Admiro en la forma en que no se les aprecia y aun así sacan el trabajo siendo conscientes de que nunca recibirán una medalla con honores, ni se les pagará una millonada. Pero es ahí donde reside su valentía, su heroísmo. Sin importar nada se lanzan a la batalla cotidiana, a la aventura más grande de todas, al trabajo más complicado del mundo.

Hay excepciones, eso es seguro. Pero mis madres, las que me rodean, se levantan temprano y se acuestan tarde, dejando sus necesidades muchas veces en segundo plano, piensan primero en otro o en otros. Siempre en otros, en los suyos. Esto, por supuesto, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero muchas veces, la mayoría, he visto que ellas son felices.

El no ser madre en el momento que las mujeres de tu alrededor lo son es darte cuenta de cómo son, cómo cambian, cómo – aunque parece increíble – gente que ya de por sí era maravillosa se convierte en algo infinitamente mejor. Cómo los roles cambian y ves, enfrente de tí, una fuerza increíble de mujeres que lucharán por aquello que aman, siempre.

Y hoy, que parece ser un día normal, no lo es. Es el día de echar un ojo a esas viejas valientes y admirables: Las madres biológicas, las madres adoptivas, las que cuidan a los hijos de otros (nanas, tías, amigas, hermanas). Madres, al fin. Es un placer verlas ser.

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Si ves un gato…

Makaria

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Pequeñas grandes diferencias entre el porno y el verdadero sexo

Cosas sexosas

Creo que a más de uno  le paso que se decepcionó cuando tuvo sexo por primera vez y supo que no todo era como en las películas porno, cierto? O me equivoco?…

Como ya lo he dicho y quienes me leen con regularidad lo saben: a mí me gusta el porno y veo porno. Por diversión, porque soy una calenturienta, para aprender técnicas, para saber más posiciones, etc … por lo que ustedes quieran pensar. Pero ojo, no todo el porno es bueno. Y no es que mi primera vez haya sido decepcionante, la mía fue genial, pero ver porno desde edades tempranas y no aptas me hizo darme cuenta que las aerografiádas chicas esas que cogen con tacones de aguja sin perder el estilo no existen en la vida real. Y que ni los repartidores de pizza están tan mamados y ni son tan sexys entre otras cosas.

Y es que hay muchas ideas que las películas de adultos nos hacen creer. Y luego ahí están los que fantasean creyéndose todo cuando están teniendo sexo real y quieren todo tal cual como en la película. No, y ni se diga de la población masculina que son quienes más consumen porno…  y porno mal hecho además.

He aquí algunas ideas preconcebidas:

-    Las mujeres saben tener sexo sobre tacones de aguja sin ningún problema.
¿Alguien lo han intentado alguna vez? Si, es súper sexy, quedarse en tacones altos y medias negras. Los tacones estilizan las piernas y tensan los músculos para que involuntariamente las mujeres paremos la nalga, además son un símbolo de femineidad muy bonito. Los contras: pues que son incómodos y aun peor, PELIGROSOS, con tanto movimiento pueden llegar a clavarse en sus piernas, espalda, trasero o entrepierna (ouch!).

-    Los hombres nunca sufren de impotencia.
Ufff! En lo personal  nunca me ha tocado pero debe ser terrible que ambos no estén en el mismo nivel a la hora de la hora.

-    Cuando le practicas sexo oral a una mujer, 10 segundos son más que suficientes.
Graaaan error hombres!!, Masculinos, esmérense un poquito por favor y háganlo bien, no parezcan perros lamiendo un helado que se cayó al piso.

-    Las mujeres tienen una garganta abismalmente profunda.
Noooo, y no es que nos hagamos de la boquita chiquita, es que ya no se puede más ¡por favor no empujen y más si el paquete esta digamos que de mayores dimensiones! No se están follando la boca. Que luego hasta ganas de vomitar dan. ¡Imagínensen! No, no, no. Cero sexy.

-    Las mujeres sonríen agradecidas cuando los hombres salpican su cara de semen o se lo tragan.
No, no, no. No lo intenten sin antes preguntar y si no quieren recibir una bofetada o un golpe, si piensan hacerlo en la boca, soliciten aprobación y no se vengan sin avisar. Además aquello de que si no se lo traga no te quiere, no es del todo cierto! Cada persona es diferente y hay que ir tanteando el camino. Hombres: Si lo quieren pídanlo con respeto y amabilidad. Mujeres: Piénsenlo tantito y si quieren de verdad a su hombre no le nieguen esa fantasía. Eso sí, infórmense y sean precavidos en cuanto al asunto. Y si, hay mujeres a las que les gusta, me consta.

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